Desde el 2013 el taller de creación artesanal Trabajar y Aprender Juntos -TAJ- llevado a adelante por el Movimiento Cuarto Mundo Guatemala, ha venido realizando un balance-evaluación en conjunto.
Uno de los frutos de todo este trabajo y reflexión, ha sido la nueva edición especial de la Revista “Que Nadie Se Quede Atrás” -QNSQA-. Ésta ha sido pensada, elaborada y redactada por los mismos artesanos de TAJ, junto con otros miembros del Movimiento. En esta ocasión la Revista contiene temas como: la historia de TAJ, el proceso de balance-evaluación que llevaron a cabo, y entrevistas a los propios artesanos y demás personas que conocen este proyecto.
También presenta otros proyectos económicos similares del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo como el de Madagascar “Miasa Mianatra Miaraka” y el de “TAE” en Francia .
Compartimos entonces con ustedes el siguiente enlace, donde podrá disfrutar de esta edición en su versión electrónica.
lunes, 23 de junio de 2014
lunes, 16 de junio de 2014
Si es por vuestro bien...
Daniel García
Madrid
“Nunca puedes decir la verdad,
puede ser peor”, me decía una vez una abuela que tiene varios
nietos acogidos, comentando sobre la amenaza constante que siente por
parte de los servicios sociales que se supone que están al servicio
del "interés primordial del menor". Resulta perverso que
las instituciones que dicen velar por la protección y el servicio a
l@s más pobres terminen convirtiéndose en ocasiones en la principal
amenaza que tienen que afrontar. Esto suele ocurrir cuando se
tropieza con algún profesional agobiado por situaciones que escapan
a su control. De repente toda la maquinaria institucional se vuelca
en la tarea de conseguir apartar a l@s hij@s de sus padres, y si a
éstos se les ocurre intentar evitar la ejecución de la sentencia
dictada, se les van cerrando todas las puertas y se utiliza el
chantaje de mil y una maneras hasta que no queda otra opción que
aceptar la ruptura familiar como algo inevitable.
Aún así, hay familias que resisten como pueden. Ser testigo de esta lucha te cuestiona, te rebela, te frustra. Ver cómo por miedo a que les quiten a sus hijos unos padres abandonan el piso en el que fueron realojados y comienzan a peregrinar en la incertidumbre de quién les podrá ofrecer un techo bajo el que dormir, cuando su falla es simplemente ser pobres... Ver cómo se les maltrata y se les menosprecia por parte de la técnico de tutela para luego llamarles maleducados por no aguantar las formas por tanta tensión y rabia acumulada... Ver como esta lucha por salir adelante junt@s les supone que les quiten la Renta Mínima de Inserción, que no puedan inscribir a l@s niñ@s en el colegio de su nuevo barrio para que la Comunidad de Madrid no se los lleve, de manera que la supuesta situación de riesgo del principio se va multiplicando por las medidas de presión de la administración... ¿Cómo es posible aguantar todo este proceso, mantener esta tensión, este esfuerzo? No lo llego a saber muy bien.
Pero este no es el único caso en que los profesionales de diferentes ámbitos ejercen violencia sobre l@s más pobres. Resulta violento que se imponga la opinión del "que sabe" (porque ha estudiado en la universidad lo que es la exclusión) sobre el "que no sabe" (aunque tenga el conocimiento que da la experiencia de una vida entera en la pobreza), resulta violento que te recuerden constantemente tus errores y faltas y se fiscalice y controle tu comportamiento, resulta violento que se pida a alguien en situación de tremenda fragilidad que mantenga las formas y la compostura mientras se desmorona su mundo...
La institución ofrece servicios y ayudas. Pero al mismo tiempo marca un camino a recorrer. Algunos se salen del mismo y nadie se entera, pero otr@s por diversas circunstancias aparecen en el punto de mira, donde se hace patente su fragilidad y se muestra así como inevitable la necesidad de la intervención de los especialistas del ramo.
Así es esta violencia, como otras, "por el bien de la gente".
Aún así, hay familias que resisten como pueden. Ser testigo de esta lucha te cuestiona, te rebela, te frustra. Ver cómo por miedo a que les quiten a sus hijos unos padres abandonan el piso en el que fueron realojados y comienzan a peregrinar en la incertidumbre de quién les podrá ofrecer un techo bajo el que dormir, cuando su falla es simplemente ser pobres... Ver cómo se les maltrata y se les menosprecia por parte de la técnico de tutela para luego llamarles maleducados por no aguantar las formas por tanta tensión y rabia acumulada... Ver como esta lucha por salir adelante junt@s les supone que les quiten la Renta Mínima de Inserción, que no puedan inscribir a l@s niñ@s en el colegio de su nuevo barrio para que la Comunidad de Madrid no se los lleve, de manera que la supuesta situación de riesgo del principio se va multiplicando por las medidas de presión de la administración... ¿Cómo es posible aguantar todo este proceso, mantener esta tensión, este esfuerzo? No lo llego a saber muy bien.
Pero este no es el único caso en que los profesionales de diferentes ámbitos ejercen violencia sobre l@s más pobres. Resulta violento que se imponga la opinión del "que sabe" (porque ha estudiado en la universidad lo que es la exclusión) sobre el "que no sabe" (aunque tenga el conocimiento que da la experiencia de una vida entera en la pobreza), resulta violento que te recuerden constantemente tus errores y faltas y se fiscalice y controle tu comportamiento, resulta violento que se pida a alguien en situación de tremenda fragilidad que mantenga las formas y la compostura mientras se desmorona su mundo...
La institución ofrece servicios y ayudas. Pero al mismo tiempo marca un camino a recorrer. Algunos se salen del mismo y nadie se entera, pero otr@s por diversas circunstancias aparecen en el punto de mira, donde se hace patente su fragilidad y se muestra así como inevitable la necesidad de la intervención de los especialistas del ramo.
Así es esta violencia, como otras, "por el bien de la gente".
viernes, 13 de junio de 2014
A la memoria de Marco Ugarte
Linda García Arenas
Ciudad de Guatemala
Recuerdo
mi primer encuentro con Marco. Fue en el II Foro Social de las
Américas en el 2008. Dio un discurso a mis compañeros de Derecho.
¡Fue impresionante! Al finalizar todos se acercaron a él. Aun
cuando durante meses yo les hubiese hablado de la vida de los más
pobres, sin tener eco alguno, Marco los atrajo en unos minutos de
discurso (de vida).
También
recuerdo cuando vino a casa de mi mamá a cenar, pudieron compartir
de la vida de mi abuelo en el campo y la de Marco. Infancias tan
difíciles las latinoamericanas, con tanto en común ¡como si fueran
de pueblos vecinos! Mi familia no olvida su humildad, su facilidad
para entrar en contacto con las personas.
La
vida de Marco, es de la que te dejan huella. Las que inspiran.
¿Cuánto más hay que recorrer para tener esa fuerza? Mucho, sin
lugar a duda. Mucho camino para recorrer al lado de los más pobres,
al lado de los que toman las decisiones, al lado de quienes las
ejecutan, un verdadero ejemplo de conciliación y experiencia, un
ejemplo a seguir para nosotros jóvenes latinoamericanos.
Hoy
recibo la noticia de su muerte, pero estoy segura de que seguirá
viviendo a través de nuestros pensamientos y nuestras acciones, es
decir, a través de nuestros compromisos.
Finalmente,
me gustaría invitar a escribir algo en memoria de Marco, pero me doy
cuenta que no muchos se animan a comentar en el blog, así que de
antemano transcribo comentarios de redes sociales, que fueron
escritos en su memoria. ¡Hasta siempre Marco!
“…recordé
una de las frases que me quedó grabada de él: "Lean...Lean y
escriban" Fue un gran ejemplo para cada uno de nosotros.”
Tatiana Ortiz
“Marco
Ugarte gracias por tus enseñanzas.” Iris Moreira
“Una
persona admirable, sabía y noble, comprometido y con un gran
carisma.” Karina Arenas
“Nos
deja su enseñanza, su entrega y la huella de su corazón. Vivirá en
nuestros corazones querido Marco...” Jeimy Ramírez
lunes, 2 de junio de 2014
“La Biblioteca de Calle cambió mi vida”
Una mochila con libros en su interior, muchas ganas de compartir con los niños, de aprender juntos, de disfrutar de un tiempo gratificante, eso es lo que muchas veces nos mueve cada semana para llegar a un barrio e ir al encuentro de los niños.
Durante los primeros años que hice la Biblioteca de Calle más de una vez me pregunté si era suficiente un fin de semana junto a los niños compartiendo un libro entretenido, haciendo juntos una manualidad, jugando o simplemente conversando. En ese momento ver la alegría y el entusiasmo de los niños y niñas era una buena respuesta a esta pregunta y un buen motivo para volver la semana siguiente. Hoy después de más de diez años visitando el barrio de Villa el Sol, encontré a Cliser un joven cuyo rostro me era familiar, pero la familiaridad con la que me hablo fue mayor, lo primero que me dijo fue “¿profe me reconoces?”, grande fue mi sorpresa cuando me dijo “¿no te acuerdas que yo venía a la Biblioteca de Calle con Paul, Jhonatan y otros chicos más?”, luego de estas palabras iniciamos una larga conversación sobre muchas cosas, recordando a algunos amigos o algunas cosas que hicimos en ese tiempo, pero también me contó las cosas que hace ahora; para mí fue satisfactorio escucharle decir que ahora trabajaba como guía de turistas “me gusta ser guía, enseñar todo lo que tenemos, porque las personas visitan nuestro país para conocer lo que hicieron nuestros antepasados”, en su voz había orgullo, mientras la conversación siguió transcurriendo él hablaba de lo importante que es hacer aquello que nos gusta, a mí misma me dijo “se nota que a usted le gusta lo que hace” luego prosiguió , “cuando pienso en mi niñez recuerdo lo que hacíamos aquí, como éramos felices” estas palabras le dieron otra respuesta a la pregunta que más de una vez me había hecho años atrás: pero Cliser aún no había terminado de sorprenderme, al continuar hablando de la Biblioteca de Calle dijo “a mí la Biblioteca de Calle me cambió la vida”.
Creo, que pocas personas tenemos la suerte de ver cómo el granito de arena que ponemos en la vida con la esperanza de cambiar algo, tiene resultados, para mi este encuentro con Cliser fue una afirmación de que incluso las pequeñas cosas que hacemos, si las hacemos dando lo mejor que portamos como seres humanos, pueden lograr cambios.
Karely Paredes Ochoa
Cusco - Perú
lunes, 26 de mayo de 2014
El capital en el siglo XXI. Un texto de cabecera.
Max Araujo
Ciudad de Guatemala
Acabo de leer en varios de los medios escritos de comunicación social en Guatemala, que desde hace varias semanas uno de los libros más vendidos, en Amazon, es “El capital en el siglo XXI” (Le capital au XXIe siécle) del economista francés Thomas Piketty, en el que hace un estudio de cómo se ha producido la concentración de la riqueza en el mundo y su distribución durante los últimos 250 años. Es un trabajo que le tomó quince años, y ha sido descrito como “un bulldozer político y teórico”. Este autor, según noticias, demuestra en su libro, que aún no he leído, que las 85 personas más ricas del planeta poseen el equivalente a los recursos económicos de los tres mil quinientos setenta millones de habitantes más pobres del planeta. Según lo que leí en un comentario de la periodista guatemalteca Marcela Gereda, en “el periódico” del 19 de mayo del año en curso, en el libro antes indicado se expresa “que la riqueza mundial está dividida en dos sectores: la mitad está en manos del uno por ciento y la otra mitad se reparte el 99 por ciento restante.
En el mundo existen poco más de mil cuatrocientos billonarios que poseen una fortuna superior a los mil millones de dólares. Y gran parte de esas fortunas logran escapar a los sistemas de imposición, a través de montajes financieros, reubicando el capital en paraísos fiscales, como en el famoso edificio Ugland House de las Islas Caimán, donde están registradas más de 18,800 empresas, algunas de ellas bancos célebres y reconocidas corporaciones: Lejos de ser regulado, este sistema de asimetría solo parece ir en expansión. La pregunta que atraviesa la investigación de Piketty es ¿Cómo se llegó a estos niveles abismales de desigualdad? En el texto según lo que explica la periodista se da respuesta a esta pregunta, e incluso se afirma en el mismo que la desigualdad se está disparando en todos los países desarrollados.
En lo personal celebro la aparición del libro, porque es una alerta, y creo que debe convertirse en un libro de cabecera para quienes estamos luchando en distintas plataformas para que en el mundo haya justicia social para todas las personas que lo habitamos y justicia entre naciones. Los argumentos y datos que se exponen en el mismo deben citarse en estudios y documentos que elaboremos, por el principio de autoridad que el autor está logrando. Sobre todo porque lo escrito no es una ficción sino una realidad en el siglo XXI. Es cierto que no es nada nuevo, pero la publicación llega en un momento preciso y oportuno.
Ciudad de Guatemala
Acabo de leer en varios de los medios escritos de comunicación social en Guatemala, que desde hace varias semanas uno de los libros más vendidos, en Amazon, es “El capital en el siglo XXI” (Le capital au XXIe siécle) del economista francés Thomas Piketty, en el que hace un estudio de cómo se ha producido la concentración de la riqueza en el mundo y su distribución durante los últimos 250 años. Es un trabajo que le tomó quince años, y ha sido descrito como “un bulldozer político y teórico”. Este autor, según noticias, demuestra en su libro, que aún no he leído, que las 85 personas más ricas del planeta poseen el equivalente a los recursos económicos de los tres mil quinientos setenta millones de habitantes más pobres del planeta. Según lo que leí en un comentario de la periodista guatemalteca Marcela Gereda, en “el periódico” del 19 de mayo del año en curso, en el libro antes indicado se expresa “que la riqueza mundial está dividida en dos sectores: la mitad está en manos del uno por ciento y la otra mitad se reparte el 99 por ciento restante.
En el mundo existen poco más de mil cuatrocientos billonarios que poseen una fortuna superior a los mil millones de dólares. Y gran parte de esas fortunas logran escapar a los sistemas de imposición, a través de montajes financieros, reubicando el capital en paraísos fiscales, como en el famoso edificio Ugland House de las Islas Caimán, donde están registradas más de 18,800 empresas, algunas de ellas bancos célebres y reconocidas corporaciones: Lejos de ser regulado, este sistema de asimetría solo parece ir en expansión. La pregunta que atraviesa la investigación de Piketty es ¿Cómo se llegó a estos niveles abismales de desigualdad? En el texto según lo que explica la periodista se da respuesta a esta pregunta, e incluso se afirma en el mismo que la desigualdad se está disparando en todos los países desarrollados.
En lo personal celebro la aparición del libro, porque es una alerta, y creo que debe convertirse en un libro de cabecera para quienes estamos luchando en distintas plataformas para que en el mundo haya justicia social para todas las personas que lo habitamos y justicia entre naciones. Los argumentos y datos que se exponen en el mismo deben citarse en estudios y documentos que elaboremos, por el principio de autoridad que el autor está logrando. Sobre todo porque lo escrito no es una ficción sino una realidad en el siglo XXI. Es cierto que no es nada nuevo, pero la publicación llega en un momento preciso y oportuno.
lunes, 19 de mayo de 2014
“Nacemos para sufrir y morir, para otra cosa, no creo”
Nuestra
Universidad Popular Cuarto Mundo
de
mayo
tiene
como tema: “¿Protección
Social? Pobreza, Renta básica y Trabajo”
(*).
Como
siempre, durante las reuniones de preparación con aquellos que
resisten día a día a la pobreza y la exclusión, emerge un
conocimiento que proviene de una experiencia vivida y analizada por
estos expertos insustituibles sobre lo que la miseria significa en
términos de sufrimiento y cambios necesarios.
Varias
de las aportaciones que han realizado son muy críticas con el
sistema de protección social que existe actualmente:
“Las
ayudas sociales, más que ayudas son limosnas, con toda la carga
negativa que la palabra limosna tiene. Y están para que sigas
dependiendo de los Servicios Sociales”.
“Si
no haces lo que te dicen te quitan las ayudas. O sea que te
institucionalizan y te hacen pasar la vergüenza de tener que ir a
los sitios. Ayudan como ellos quieren, no como necesita la gente”.
Aunque
algunos han apuntado aspectos positivos de las mismas:
“Esta
paguilla (pensión
no contributiva de 360€ mensuales),
de no tener nada a tenerla, me permite, por ejemplo, ayudar a mi
madre con el piso”.
Sin
embargo, más allá de si las ayudas sirven o te hacen dependiente,
lo que más me impactó fue constatar los efectos que tiene este
modelo de sociedad sobre los más fragilizados por la pobreza.
Preparé
con un joven de veintiséis años, que conocí cuando era niño y
vivía en un barrio de chabolas a las afueras de Madrid. Hoy vive en
un barrio donde su familia fue realojada hace 13 años. Para aportar
dinero a casa, busca y vende chatarra, igual que hacía siendo niño.
Varias
veces me comentó que no sabe ni leer ni escribir y que por eso ha
perdido algún trabajo. Pero algo que me sorprendió, por lo
inesperado del ejemplo, fue cuando me dijo que sería incapaz de
aprovechar un viaje que podría ganar en un sorteo, porque a
cualquier lugar al que fuera, se perdería. Y concluyó:
“¿Para
qué van a necesitar a los pobres? Toda la vida con la chatarra, de
ahí no se sale. Los países no nos necesitan. Y nos tiran, nos
abandonan”.
Wresinski,
el fundador del Movimiento ATD Cuarto Mundo, decía: la
miseria empieza donde empieza la vergüenza.
Este joven es una persona extraordinaria: cuida de su madre, enferma
y debilitada por años de miseria; apoya a su padre y a su hermano
sosteniendo la economía familiar; sus amigos saben que pueden contar
con él, siempre dispuesto a echar una mano en lo que necesiten.
Pero
el peso de años de precariedad, humillaciones y ayudas mal
planteadas le han terminado convenciendo de que no tiene nada que
aportar. Su experiencia le hace sentir que la sociedad no lo necesita
para nada, y se siente abandonado. La vergüenza debería ser nuestra
por aceptar que demasiadas personas terminen convencidos de que sólo
nacieron para
sufrir y morir,
como me dijo al final de la conversación.
Otro
amigo con el que preparé esta Universidad me dijo:
“Tenemos
un desarrollo muy destructivo. Es hora de que la humanidad pueda
vivir mejor.”
Efectivamente,
ya va siendo hora de que nos pongamos a construir sociedades donde
reconozcamos con hechos que todos tenemos algo único que aportar,
que todos somos necesarios, que no nos podemos privar de la
inteligencia y las capacidades de nadie.
19 de mayo de 2014, Álvaro Iniesta
Pérez
(*)
Las Universidades Populares Cuarto Mundo parten de la base de que
todo ser humano piensa y tiene algo que aportar. Son reuniones en las
que nos formamos en la toma de la palabra, la escucha y la
construcción de un pensamiento que toma en cuenta el saber, la
experiencia y el conocimiento de aquellos que están en situación de
pobreza y exclusión. Es un lugar privilegiado de ciudadanía y
formación para la militancia, en el sentido de que proporciona ganas
y fuerzas para que cada uno vaya al encuentro de otros y defienda día
a día a personas en situación de extrema pobreza
martes, 13 de mayo de 2014
Cumbre G 77 + China – Pobreza Extrema
En el marco del 50
aniversario de la creación del Grupo 77 + China, se llevará a cabo
la Cumbre G77 + China en Santa Cruz – Bolivia del 14 al 15 de junio
próximo.
¿Quiénes
participan? Los mandatarios de Estado y delegaciones de alto nivel de
133 países, aunque no todos han confirmado su presencia.
Este evento ha
generado bastante expectativa en el país. Uno de los temas a
tratarse durante la cumbre es la Erradicación de la Pobreza.
¿Participarán los más pobres en esta cumbre?
Al menos no
participaron del encuentro MG77 (Modelo Grupo 77) que organizó el
gobierno del 4 al 6 de mayo pasado, reuniendo solamente a estudiantes
universitarios, en su mayoría provenientes de universidades
privadas.
Cuando estuve
viviendo en Filipinas, en la ciudad de Manila, un hombre que vive
debajo de un puente desde hace muchos años, y que sale a vender agua
y refrescos todo el día en la avenida donde está el puente, nos
compartía sus ideas y reflexiones sobre la pobreza extrema y con
toda su sencillez nos decía que a quienes hay que preguntar qué necesitan realmente es a los pobres porque son ellos los que saben qué significa vivir en la pobreza.
Este hombre podría
fácilmente representar a millones de personas en el mundo y en
Bolivia, que sin ser tomados en cuenta en las decisiones sobre
políticas públicas para la erradicación de la pobreza extrema,
siguen luchando contra ella cada día buscando un futuro mejor para
sus hijos.
¿No sería lógico
entonces que, quienes quieren erradicar la pobreza y quienes luchan
cada día para hacerlo, se sienten en la mesa y trabajen juntos?
Vuelvo a repetir la
pregunta ¿Participarán los más pobres en esta cumbre?
Susana Huarachi
Quispe
La Paz – Bolivia
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