viernes, 23 de octubre de 2015
¡nos trasladamos!
Queridos amigos y amigas:
Hemos cambiado nuestro blog. Para continuar leyendo y conversando sobre extrema pobreza y Derechos Humanos, por favor, visiten:
Actuar todos por la Dignidad: cuaderno de viaje.
Muchas gracias,
¡Seguimos el camino juntos!
jueves, 15 de octubre de 2015
Punto y aparte
Hola a todos y todas,
Queríamos agradecerles el seguimiento que han hecho durante años a nuestro blog, por ser fieles seguidores o blogueros y blogueras.
Pero todo tiene su fin y este blog deja de existir, aunque como el fénix, renace de sus cenizas y se convierte en un nuevo blog.
Ahora podéis encontrarnos en "actuar todos por la dignidad: cuaderno de viaje":
muchas gracias, hasta pronto
Queríamos agradecerles el seguimiento que han hecho durante años a nuestro blog, por ser fieles seguidores o blogueros y blogueras.
Pero todo tiene su fin y este blog deja de existir, aunque como el fénix, renace de sus cenizas y se convierte en un nuevo blog.
Ahora podéis encontrarnos en "actuar todos por la dignidad: cuaderno de viaje":
"Inspirados por la lucha cotidiana de quienes sufren la pobreza extrema, trabajamos generando ideas y acciones para avanzar en la lucha contra la miseria. Les invitamos a leer, reflexionar, dejar comentarios y, por supuesto, a compartir con otros".Les esperamos a todas y todos en esta nueva aventura.
muchas gracias, hasta pronto
lunes, 12 de enero de 2015
Cinco años del Terreromoto en Haití: “Luchamos sin cesar”

“12 de enero del 2010, un día de duelo que nos ha marcado para siempre. De los escombros nace la esperanza de un nuevo Haití. Cinco años más tarde, Haití ha cambiado, pero para nosotros los más pobres, la vida se ha vuelto más difícil. A pesar de todo, seguimos luchando con nuestras propias fuerzas”.
Así comienza el mensaje escrito por un centenar de haitianos miembros del Movimiento Cuarto Mundo en Haití, cinco años después de la tragedia más grande que azotó ese país.
En su mensaje, estos hombres y mujeres hablan de las promesas que les fueron hechas, de los cambios que observan en su ciudad; pero al mismo tiempo, constatan que la ayuda internacional no ha llegado a todos los lugares ni a todas las personas, que ellos no hacen parte de los trabajadores que reconstruyen los lugares de vivienda y que no existen realmente programas que permitan la participación de los más pobres.
La tragedia también los llevó a experimentar nuevas formas de convivencia y apoyo mutuo ya que las dificultades se acrecentan cada vez más.
Ellos luchan sin cesar, convencidos de que los cambios no vendrán de afuera sino de su propia fuerza.
El siguiente video contiene el mensaje en su totalidad.
Luchamos sin cesar from ATDESP on Vimeo.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Hacer caer los muros que nos separan
Philippe Hamel
Francia
Este año "celebramos" el 25 aniversario de la caída del Muro de Berlín y la valentía de todos aquellos que lucharon y siguen luchando para reconstruir la fraternidad, la justicia, la democracia. Este aniversario es un estímulo para hacer caer todos aquellos muros que aún separan a las comunidades y países; muros que encierran a algunas poblaciones en el desprecio o las apartan de la vista de otros ciudadanos; pero sobre todo es un estímulo para dejar caer los muros que aún conservamos en nuestras mentes.
Cuando
era niño, el
muro que se me imponía era el
estadio de fútbol. Por
falta de dinero para pagar una entrada, teníamos que quedarnos
detrás del estadio para ver los partidos a través de un agujero.
Esta escena la
he visto muy a menudo
en varios países durante
eventos culturales y deportivos.
A
pesar de que el Muro
de Berlín cayó, todavía
restan
cientos en
todo el mundo. Todos
sabemos de aquel que separa las
dos Coreas, el
que existe entre México y los Estados Unidos para luchar
particularmente
contra la inmigración ilegal. De
igual forma están lo muros electrificados
con alta tensión en los enclaves españoles en el norte de Marruecos
para proteger la inmigración africana a Europa. También existe una
"barrera de separación" entre Israel y Palestina, una
valla
tres veces más alta y dos veces más
ancha
que
el Muro de Berlín.
El
fotógrafo Gaël
Turine dio
a conocer otro muro muy poco
conocido, aquel
construido
entre la India
y Bangladesh.
Es el muro más
largo
del mundo: 3.200 kilometros con
un costo de 4
mil millones
de dólares.
220.000 hombres se encargan
de
su supervisión. Este
muro mata a un
hombre
cada cinco días desde
hace
diez años, según estadísticas oficiales. Entre ellos, muchos
bangladesíes que quieren cruzar el muro para huir
de la pobreza o los sucesivos
desastres
naturales.
Recientemente,
el gobierno de
Ucrania decidió
construir un muro de 1920 km en
la frontera con
Rusia para
evitar la infiltración de rebeldes rusos y separarse
definitivamente de su hermano mayor.
Todos
estos muros son
construidos
entre las naciones en conflicto, por los países que se creen
superiores a los demás o que quieren poner
fin así
a
la trata de
seres
humanos, drogas o contrabando, etc. Algunos
muros
pueden tener varias funciones: defenderse contra cualquier invasión
física, ideológica o cultural; a
veces evitar
el paso de aquellos que 'ir
más lejos"
ir a un mundo "más libre". El Muro de Berlín fue uno de
esos. Fue construido con sistemas sofisticados
de
monitoreo de 14.000 guardias. Cerca de 1.200 personas fueron
asesinadas,
60.000 capturados y puestos en prisión y 5.000 cruzaron
hacia el Oeste.
En Alemania del Este le
llamaban
"el muro de la paz" (o "muro de protección
antifascista") y el "muro de la vergüenza" en
Alemania Occidental.
Están
también todos
esos muros que se erigen entre vecinos o
comunidades que
no logran
entenderse
y hablar, tal
como
los habitantes de un
barrio
suburbano
en Francia que construyeron un muro para no
ver más a
las familias
gitanas que
vivían justo al
lado. De igual
forma los
brasileños de
una zona residencial que no
quieren que
los habitantes de la favela cercana pasen
a través de
su vecindario. Y
todavía más
radical la
medida que toman las personas más ricas en
los Estados Unidos o Europa, que se
encierran a sí mismos en
barrios de
alta seguridad con muros y rejas para “tener paz”.
Existen
también esos
muros provisorios
que se
construyen rápidamente
cuando un presidente es invitado a visitar un país amigo.
Además de las redadas que envían a
los niños de
la calle y a
los mendigos a
cientos de kilómetros, se
construyen
vallas para
ocultar
algunos barrios marginales a lo largo de la ruta del
visitante,
como si estos lugares fueran
una vergüenza para el país. ¿Pero
vergüenza por
qué?
Esta es una de las razones por las que Joseph Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo, quiso que representantes de personas muy pobres de todo el mundo puedan dialogar con el Papa, en Roma, en 1989, ya que no pudieron encontrarle cuando él estuvo de visita en sus países de origen.
Finalmente,
están todos
esos muros de prejuicios que
provoca que las
personas muy
pobres queden
encerradas en la vergüenza,
el desprecio o inutilidad. Algunas familias, expulsadas de todas
partes, se
esconden
detrás de las paredes o en los edificios en construcción,
protegiéndose
de las miradas,
para tener un poco de intimidad, a
falta de tener un verdadero techo.
Durante
mis primeros años como voluntario
de ATD Cuarto Mundo, vivíamos en un barrio
de realojamiento
que “acogía”
a una parte de
la gente expulsada de los HLM1
de una gran ciudad en el este de Francia.
Me las arreglé para convencer a algunas familias para que sus hijos
vayan
a la escuela de rugby que
yo animaba en
el otro extremo de la ciudad. Entonces
descubrí que
estas familias
nunca habían “entrado” a
la ciudad ubicada
tan solo a 2
kms. Tenían miedo de perderse
y los padres
hacían creer
a sus hijos que ese no era un lugar para ellos. ¡Esta gente no
conocía más que su barrio!
A
pesar de todo esto, hombres y mujeres en
todo el mundo actúan
para hacer caer
esos muros que separan
y dividen, e
inventan otras
maneras de vivir juntos. Recuerdo
un espectáculo que organizamos en Quebec con varios artistas
reconocido, el
tema fue: "El
derecho a la música para todos”.
Cada quien, ya
sea que vivía
en la calle o en un “buen barrio”, pagó su entrada con
anticipación según sus posibilidades. Durante el intermedio, los
artistas se acercaron para tomar café con las personas que entraban
por primera vez en su vida a un salón de espectáculos. Para estas
personas aisladas, esta oportunidad sirvió como un 'click' que les
permitió animarse a visitar a algunas asociaciones cercanas.
También
pienso en los que están involucrados en las asociaciones de padres
de familias,
no sólo para
defender los "intereses" de sus hijos que
por lo general
tienen éxito,
sino también para permitir que los padres muy pobres puedan
atreverse a venir escuela, conocer a los maestros, a
la dirección y
compartir sus ideas para el futuro de todos.
Además
fui también
parte de
campañas de
solidaridad, especialmente en Ruanda, para construir una casa para
una familia sin techo.
Lo que más me
impresionó fue la
manera en que
estos
proyectos fueron
diseñados, lo
primordial era
renovar
los vínculos
entre la familia casi
siempre
aislada y toda la comunidad.
Por
último, pienso
en todos los
que actúan en
el anonimato
con el fin alzar
la voz de los más
olvidados ya
sea en su
asociación, su sindicato,
su iglesia, etc.
y hacer caer
estos muros de
silencio detrás de los
cuales muchas
familias muy pobres están condenadas
a callarse.
___________________
1HLM:
Habitations à loyer modéré (viviendas de interés social)
martes, 4 de noviembre de 2014
Gestos de solidaridad: pistas de un futuro digno para todos
Un
año más, la conmemoración del 17 de octubre, Jornada
mundial por la erradicación de la pobreza,
nos permitió juntarnos, motivados por la convicción de que si
queremos ser capaces de construir sociedades justas, solidarias y en
paz, tenemos que unirnos tomando en cuenta las fuerzas e inteligencia
de todos.
Esta
jornada nos invita especialmente cada año a
descubrir a aquellos que viven
en situaciones de pobreza como los principales actores con los que
asociarse en esta lucha. Sin embargo, no es habitual que se tome en
cuenta a estas personas para buscar soluciones a lo que viven o que
se les escuche en los grandes eventos sobre solidaridad. Es una
verdadera pena, porque en su día a día, entrelazando vida y actos
concretos, ellas realizan gestos de reconocimiento y apoyo hacia
otros en situaciones también muy difíciles, llenando de contenido
la palabra esperanza y
mostrando posibilidades de vida digna para todos.
Demasiadas
veces ignorados e invisibles para el resto de la sociedad, estos
gestos muestran mejor que todos nuestros discursos, que nadie
es tan pobre que no tenga nada que dar y
confirma que los primeros en sostener a otros que lo pasan mal por
culpa de la pobreza son aquellos que la viven en carne propia.
Estos
son algunos de estos actos de los que he sido testigo en los últimos
meses. Los nombres son inventados, pero las historias son reales:
- Gracias a Cándida, que le visita regularmente y está pendiente de él, Manuel pudo ser hospitalizado y ser tratado de urgencia como consecuencia de un paro cardiaco. Ambos viven en chabolas, en una gran precariedad, apartados de la ciudad. Si no es por Cándida, Manuel no hubiera sobrevivido.
- Miguel apoyó a María y a sus hijos durante una temporada muy dura para ella en la que su marido estaba en la cárcel y ella fue desahuciada del piso en el que vivían. Miguel la apoyó, entre otras cosas, a encontrar una casa en la que poder entrar a vivir para no quedarse en la calle.
- La señora Marisa acogió a su hijo en su piso de realojo durante varios meses para que él y su mujer pudieran recibir en mejores condiciones a su bebé recién nacido, ya que en ese momento estaban viviendo en un camión, en una zona industrial a las afueras de la ciudad. Al mismo tiempo, la señora Marisa acoge y cría a tres nietos ante la situación de vida difícil de varios de sus hijos.
- Un grupo de señoras de clanes enfrentados, superan sus diferencias y se reúnen una vez a la semana para elaborar jabones juntas. Además de generar recursos propios, demuestran que es posible ir más allá de sus conflictos y potenciar una economía de paz en un barrio secuestrado por el tráfico de drogas.
- Ana María conoce a sus compañeros de albergue en el que viven muchas personas en situación de abandono. Ella sabe que tienen cosas importantes que aportar, por lo que cada vez que se acercan encuentros y reuniones del Movimiento Cuarto Mundo lleva varias cartas de preparación y les pregunta, anota sus respuestas y se las entrega al equipo para que su saber sea tomado en cuenta.
- Alfredo sabe que Ramón ha tenido un conflicto que le impide participar en una asociación. En vez de desentenderse, Alfredo se implica y motiva a otros responsables de dicha asociación para que hablen con Ramón, entiendan la raíz del problema y encuentren juntos una solución.
- Concepción ha sacado a su hermana pequeña del basurero en el que vivía, acogiéndola, ofreciéndole un lugar en el que vivir y ayudándola a salir de la droga.
- Antonio es un jubilado que acaba de salir de la cárcel. Estaba cobrando una pensión no contributiva que recibía en el Banco de prisiones y a la que había dejado de tener acceso. José le está acompañando a diferentes citas en Servicios sociales para que pueda arreglar su situación administrativa y pueda seguir accediendo a su pensión.
- Ernesto acoge en su casa a Eva después de que ella se hubiera quedado a la intemperie tras una pelea con su familia. Ernesto ha vivido una temporada en la calle y consciente de los riesgos, se aprieta en su nueva casa para encargarse de Eva como si fuera su padre.
Álvaro Iniesta Pérez, 3 de noviembre
de 2014
“NO DEJAR DE LADO A NADIE”
Diego Sánchez Sánchez
La Paz - Bolivia
Ahora
en Bolivia estamos tomándonos el tiempo y las energías para
intentar iniciar una actividad significativa con los jóvenes de uno
de los barrios alejados y más pobres de El Alto, como es Senkata.
Ahí vamos a la búsqueda de muchachos y muchachas que cuando eran
más pequeños formaban parte de nuestras Bibliotecas de Calle o de
nuestras Salas de Lectura y Bienestar, pero que ahora ya son
adolescentes.
Antes
de proponer cualquier actividad “recreativa” que los “aleje del
alcohol y las pandillas”, queremos construir con ellos mismos un
espacio que los haga sentir libres para soñar y libres de
comprometerse. Es en esta realidad donde encontramos a Fabiola, una
adolescente de 14 años, que además de vivir en pobreza es
sordo-muda. Ella ya no va a clases hace dos años porque una escuela
especial para estas personas es muy cara para su familia. Sin embargo
todo ello no le impide a Faby querer ser parte de “algo”, de un
grupo de amigos, aunque encuentre en su comunidad muy pocas personas
que la entienden cuando ella habla con las manos.
Tuvimos
un paseo por el campo con Faby y otra joven que participa en nuestro
proyecto. Ha sido una salida muy relajante. En el camino Faby se
detenía a recolectar plantas de varios tipos para que las oliésemos.
El camino estaba lleno de flores y Faby se maravillaba y nos
maravillaba por la manera en la que daba rienda suelta a sus
sentidos.
Nosotros
los animadores estábamos concentrados en nuestras conversaciones
pero Faby lograba percatarse de todo un mundo que nosotros pasamos
por alto. Un mundo de aromas, de brisa en la piel de pájaros
haciendo nidos en los cerros.
La
otra joven que participó de esta actividad es su amiga y logra
traducirnos un poco de lo que Faby quiere que entendamos. Como su
amiga, hay pocas personas, además de su familia, con las que Faby
puede comunicarse y pienso que ese mundo es muy cruel para alguien
como ella, un mundo que más allá de la situación de pobreza, la
rechaza o no se toma el tiempo para entenderla y decide simplemente
no tomarla en cuenta.
Todo
lo que vivimos con Faby y con los jóvenes me hace pensar mucho en el
tema para este año del 17 de octubre , Día Internacional para laErradicación de la Pobreza Extrema, que habla precisamente de “No
dejar de lado a nadie”.
¿Qué tal si en lugar de hacer una actividad que guste o
entretenga a la mayoría de los jóvenes, nos damos la tarea de
aprender un lenguaje básico de señas para permitir que Faby pueda
ser parte de lo que hacemos?
Así,
el éxito de los esfuerzos de una comunidad podría ser el permitir
que alguien como Fabiola pueda ser parte activa de lo que hacen día
a día.
Fabiola,
es tan solo un rostro de muchas personas que dejamos de lado
solamente porque no hay tiempo de comunicarnos con ellas. Dejar de
lado a alguien es no crear las condiciones necesarias para que una
persona haga uso pleno de su derecho de ser parte de una comunidad:
“comunicarse con los demás”.
lunes, 20 de octubre de 2014
Un día de libertad
María Luisa Rojas
Ciudad de Guatemala, 15 de Septiembre de 2014
Cada quince de septiembre, día de la libertad, siento una gran nostalgia. Ese día se celebra la independencia de mi país.
Es fiesta nacional; nadie puede pasar por alto este día pues desde principios del mes las calles se van vistiendo de azul y blanco, con banderas en las ventanas, las puertas, los carros… Todo se viste de esperanza, de fiesta. Esperamos con alegría un cumpleaños más de nuestra vida independiente, de nuestra libertad.
¿Qué celebramos si no existe libertad? Celebramos las palabras. Celebramos la ilusión. Celebramos a lo grande “el día de hoy”. Celebramos, sin motivo, creo yo.
Los jóvenes participan en la banda de su establecimiento educativo; niños y jóvenes con sus mejores galas desfilan por las calles con alegría. Un desfile preparado con muchos días de anterioridad, un desfile tan concurrido y tan criticado… ¡Es una pérdida de tiempo! , ¡Es un gasto innecesario!, ¡Es ridículo!, ¡Son prácticas militares y ya se firmó la paz…!
Aún así, hay desfiles en toda la nación: dos o tres días antes hay pequeños desfiles en los barrios y el gran desfile el mero día frente al palacio y las autoridades.
Cada quince de septiembre trato de entender el por qué la gente participa tan entusiasta en esta manifestación que implica gasto, cansancio, sacrificio. Existe una invitación del Ministerio de Educación a los establecimientos educativos para que motiven a los niños y jóvenes y les inculquen hábitos de civismo; existe una presión social a hacerlo, se ha vuelto una tradición… No es una obligación y los niños, las niñas, los jóvenes, la gente participa con ganas. ¿Por qué?...
En un desfile, los que participan en él se sienten por un momento protagonistas de la actividad: no hay desfile sin ellos. Los niños pequeños se muestran ante la sociedad y todos los admiran y aplauden; los familiares salen a las calles para verlos ser el centro de atención. Por un día, las calles son suyas, paran el tráfico, se imponen…
Este día la gente siente que pertenece a un país, porque a todos se les permite caminar “con libertad” por las calles, se les permite correr kilómetros de pueblo en pueblo, llevando la antorcha encendida con el fuego de “la libertad”.
El desfile es una actividad en la que se olvidan las diferencias: todos desfilan, a su manera; se unen en la plaza central alumnos de colegios privados, de institutos públicos, con uniformes caros, con trajes indígenas, con música marcial y con música latina popular.
Ese día nos une una gran algarabía, en la que por un momento olvidamos toda la violencia, la inseguridad, la injusticia. Nos sentimos identificados con la bandera azul y blanco; todos nos sentimos guatemaltecos pues todos celebramos de la misma manera: un desfile nacional que con tanta bulla nos impide reflexionar más sobre nuestra realidad, pero que en el silencio, nos deja la nostalgia de un país soñado que quizá el próximo año viva “en libertad”.
jueves, 16 de octubre de 2014
17 de Octubre: Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza.
Mensaje
de la Delegación General del Movimiento
Internacional ATD Cuarto Mundo
17
de Octubre de 2014
APRENDEMOS
CON AQUELLOS QUE REFLEXIONAN DÍA Y NOCHE SOBRE LA MISERIA
Durante
siglos y en todo el mundo, la sociedad ha construido monumentos en
memoria de tanto sufrimiento y heroísmo. Llevamos a cabo ceremonias
para honrar a aquellos que han sufrido injusticia o han muerto
luchando contra ella. A través de esto, recordamos a quienes han
padecido y resistido a la guerra, esclavitud, opresión y genocidio
con la esperanza de “nunca más”.
Pero,
¿cuándo recordamos el sufrimiento y la injusticia que la extrema
pobreza impone a las personas
cuya resistencia es ignorada? Están enterrados en tumbas
anónimas. Sus barrios son borrados de nuestros mapas. Sus palabras
han sido olvidadas.
El
17 de Octubre,
Día Internacional para la erradicación de la extrema pobreza, es un
tiempo para rechazar la opresión y conmemorar el valor de las
personas en situación de pobreza extrema. Este día se expresa la
esperanza de poner fin a la brutalidad y el desprecio impuesto a las
personas más vulnerables en todas partes.
Conmemorar
este día demuestra nuestra convicción de que estas personas,
despreciadas e ignoradas, son de vital importancia para nuestras
comunidades y nuestras naciones. Esto demuestra que juntos queremos
poner fin a la discriminación y construir un futuro mejor.
Fatimata,
de Burkina Faso, África, escribe: “Más allá del
sufrimiento, hay humillación, eso es lo peor. [...] Incluso en la
pobreza más profunda, una persona necesita compartir
con los demás [...] Me pregunto ¿quienes son
los verdaderos actores de la lucha contra la pobreza? Hay
tantos proyectos, tantos textos y libros, tantos investigadores. Creo
que entendemos todos esos textos y libros, de la A a la Z. Sin
embargo, a pesar de todo eso, la pobreza persiste. Entonces
¿es necesario inventar un nuevo alfabeto para re-expresar
nuestra lucha?”.
Esta
pregunta refleja las palabras grabadas en la placa conmemorativa,
inaugurada el 17 de Octubre de 1987, que proclama “en homenaje a
las víctimas del hambre, la ignorancia y la violencia”. Rara vez,
se toma conciencia de la ignorancia sobre lo que se vive en la
extrema pobreza. Historiadores, investigadores y periodistas suelen
escribir sobre la pobreza, mientras que las personas que luchan cada
día, tienen poca oportunidad de compartir sus propias ideas y
comprensión sobre ella. El 17 de Octubre, queremos reconocer los
conocimientos adquiridos por estas personas.
Thérèse,
en Senegal, África, añade: "La gente dice "los pobres
esto" y "los pobres aquello...”. Pero son los pobres los
que piensan día y noche. Alguien sin problemas puede acostarse
pensando sólo en dormir. Pero alguien que no sabe cómo alimentar a
su familia mañana, incluso cuando se acueste por la noche, seguirá
pensando y reflexionando."
El
mundo no conoce de los valerosos riesgos que corre la gente muy pobre
buscando la
paz, pero se deja guiar por la ignorancia de los estereotipos. Jean
en los Estados Unidos dice: "En Ferguson,
Missouri, los medios de comunicación hablaban de las protestas y
saqueos después de que un joven fue baleado por la policía. ¿Por
qué los medios de comunicación no muestran la valentía de los
hombres, de bajos ingresos, que se arriesgaron en medio de la
violencia para proteger a su comunidad del saqueo? Sus actos nacen
del corazón, ¡tendrían que publicar eso también!".
¿A
que nos comprometen estas reflexiones hoy en día?
"Un
hombre acaba de empezar a trabajar aquí. Está teniendo dificultades
para trabajar. Otros se quejan de él. Pero sé que
necesita el trabajo y el dinero. Si no ¿qué habría sido de él? Si
tengo que dar de mi tiempo para que él tenga la oportunidad de
aprender este trabajo, lo haré ". Claude
trabaja como leñador en
Francia. Su determinación para aumentar su propio trabajo
para asegurarse de que su colega no sea despedido, nos llama a pensar
en esfuerzos similares. El profesor en un barrio marginal que
inventa, con todos los niños y adultos, un nueva forma de acoger y
apoyar a un alumno que falta mucho al colegio. O los habitantes de
viviendas populares que se atreven a pintar sobre el graffiti que
humilla a una familia del vecindario.
El
17 de Octubre es un momento para reconocer a todos aquellos que se
arriesgan y hacen enormes esfuerzos para acabar con la pobreza. Este
nuevo alfabeto que nos propone Fatimata, ¿son todos estos gestos y
compromisos que ya escriben, en las sombras, una historia nueva de
fraternidad?
Aprender
de aquellos que reflexionan día y noche sobre la miseria y buscan el
sentido profundo de la vida, la justicia y la paz es construir la
confianza y avanzar juntos hacia
un mundo del cual
estaremos
todos orgullosos. Un mundo donde “todos los seres humanos tendrán
la libertad de hablar y creer, liberados del terror y de la
miseria1”.
Isabelle
Pypaert Perrin
por la Delegación General.
lunes, 13 de octubre de 2014
Enredados sí se puede
Dani García
Madrid
Este verano, durante el Festival del Saber, tuvimos la oportunidad de
visitar y conocer mejor tres barrios diferentes en los que desde hace
poco más de un año realizamos la Biblioteca de Calle. La propuesta
del Festival era recoger las “Historias de Barrio” de cada lugar,
rescatar no sólo sus sombras, que son las que más fácilmente
aparecen en un primer contacto, sino también sus luces, los
esfuerzos y compromisos de sus vecinos, aquellas cosas de las que
unos y otras pueden sentirse orgullosos, aunque a veces no se atrevan
a decirlo en voz alta.
El resultado de esta propuesta de recoger las historias que
atraviesan cada barrio fue muy curioso. En el lugar donde la
condiciones físicas eran más difíciles, ya que las familias
habitan en viviendas que tienen más de cincuenta años,
autoconstruidas, con muchas goteras y deficiencias varias, sin
embargo los relatos de la vida en el barrio eran mucho amables,
luminosos. Mientras tanto, en el barrio donde las viviendas eran de
mayor calidad, con espacios comunes bastante agradables, las quejas
sobre el desencuentro entre vecinos eran constantes, y parecía como
que nadie estaba a gusto en ese lugar. Algunas personas hablaban con
añoranza de cómo era el barrio antes de que se levantaran los
bloques de pisos donde ahora viven tantas familias, cuando eran tan
solo 40 o 50 en casas bajas o chabolas. ¿Por qué esa añoranza de
un tiempo en el que las condiciones de vida se nos presentan como
mucho más duras? La respuesta aparecía evidente en labios de
quienes nos contaban esas historias: allí la gente se conocía, se
apoyaba cuando hacía falta, la solidaridad era posible. Lo mismo que
pasaba en el primer barrio que comentaba, donde en medio de esas
viviendas avejentadas, algunas medio derruidas, aún son evidentes
los lazos que unen a las diferentes familias. Allí no hay lugar para
esconderse, así que los encuentros (los desencuentros también,
claro) son inevitables pero, sobre todo, cuando surgen necesidades no
se puede mirar hacia otro lado y no queda otra opción que extender
la mano para apoyar al vecino.
Estas redes de apoyo son las que han construido los barrios de
nuestras ciudades, esos barrios conquistados por las familias que a
través de la autoconstrucción y la lucha vecinal consiguieron ir
viendo reconocidos algunos de sus derechos por parte de las
administraciones. Quizás por ese poder que demostraron en su momento
los movimientos vecinales, los planes de desarrollo urbanístico
diseñados en las últimas décadas por las autoridades parecen
empeñados en hacer cada vez más difícil el encuentro, la
solidaridad y el apoyo mutuo, a través de dinámicas que generan
aislamiento y la división en los barrios, dentro de la dinámica de
cada vez mayor incomunicación que se da en nuestra sociedad.
Sin embargo, no es posible hacer desaparecer del todo ese ímpetu
solidario, de encuentro, y resurge con fuerza cuando la situación se
pone más difícil. Esta semana pasada tuve la oportunidad de
acercarme y conocer a uno de los grupos locales de la Plataforma
de Afectados por la Hipoteca que tanto están luchando por el
reconocimiento del derecho a una vivienda digna. Personas que se
compraron su casa según el modelo de aislamiento y comodidad
individual imperante, y que de repente se vieron en la calle, sin
dinero y con muchas deudas, pero sobre todo muy solos. Personas que,
a través de la lucha colectiva de esta Plataforma, descubrieron una
dinámica de apoyo mutuo que les ayudó a salir de su problema
individual y comprometerse en la lucha por otras también. Esta lucha
colectiva la colocan siempre como eje fundamental en todo lo que
hacen, el “nos tenemos que apoyar entre todos, ahora estamos
contigo y luego tú estará con otros”. Pero sobre todo me impactó
el constatar como esta solidaridad puesta en marcha les lanza mucho
más lejos de lo que me esperaba, posiblemente mucho más lejos de lo
que ellos hubieran imaginado antes de encontrarse luchando juntos.
Llegamos a la Plataforma para pedir apoyo para una familia que desde
hace años vive en una nave de la que ahora el Ayuntamiento les
quiere expulsar sin ofrecerles ninguna alternativa de vivienda a
cambio. Nuestra duda era si esa situación tendría eco y sería
entendida y bien acogida en una asamblea donde todos los
participantes eran personas que habían tenido un trabajo, una
hipoteca, una vida “dentro del sistema”, por así decirlo, aunque
ahora estén en una situación difícil. Nos temíamos que la
distancia respecto a esta familia que ha vivido siempre en
condiciones de pobreza y exclusión, siendo además gitana, pudiese
ser excesiva.
Nada de eso ocurrió. Desde el primer momento se señaló que la
situación de esta familia era diferente a la de todas los demás
participantes, pero eso no fue impedimento para que se analizase la
situación conjuntamente y salieran diversas personas voluntarias
dispuestas a movilizarse al lado de la familia para hacer presión al
Ayuntamiento y que asumiera su responsabilidad en cuanto a poner
todos los medios a su alcance para que esta familia pudea tener a
acceso a unas condiciones de vida dignas. “Estamos con
vosotros”, “Contad con nuestro apoyo”, “Buscaremos juntos una
solución”, fueron algunas de las frases que hemos escuchado en
diversos momentos de esta semana.
Parece cómo que tras haber sentido la parálisis de la impotencia en
una situación crítica y desde ahí haber conseguido trabar redes de
solidaridad y apoyo mutuo con otras personas dispuestas a acompañar,
pase lo que pase, se han abierto nuevos horizontes a quienes han
experimentado este proceso en carne propia. De repente la clave ya no
está en señalar nuestras diferencias, sino en encontrar los puntos
comunes que nos unen, especialmente a partir de la experiencia de
injusticia vivida en primera persona, para poder hace frente a las
dificultades confiados en la fuerza del sentirse acompañado.
Ahora que se acerca el 17
de Octubre, Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza,
me ronda todo el día por la cabeza esta cuestión: ¿cómo generar
procesos de apoyo mutuo que nos permitan experimentar y construir
estas redes que no solo nos aseguren el no caer al vacío, sino que
también nos permitan tomar impulso para saltar más alto de lo que
jamás imaginamos?
Al mismo tiempo, quienes desde siempre han vivido en la pobreza
conocen muy bien la importancia de este tipo de redes y apoyos,
aunque en muchas ocasiones no son reconocidos como validos: la
acogida de familiares que están sin vivienda en la propia casa es
señalado como hacinamiento y perseguido como una mala práctica que
hay que evitar, la reconciliación tras episodios de violencia se
marca como debilidad o falta de inteligencia, sin asomarse a la
puerta que se vuelve a abrir para seguir construyendo un proyecto
compartido... Son redes precarias, llenas de remiendos, pero situadas
tan a ras de suelo que no dejan a nadie por debajo, que permiten que
todos puedan participar y entretejer.
Ojalá este próximo 17 de Octubre nos permita descubrir y nos lance
de lleno a enredarnos unos con otros, partiendo de lo más abajo
posible, dejándonos sorprender, como muchas da las personas de la
Plataforma de Afectados por la Hipoteca, al ir descubriendo la
potencia y la esperanza que somos capaces de generar en colectivo.
lunes, 6 de octubre de 2014
“Historias más allá del solvente y la basura”
A mi amigo
Cristóbal,
que vive en
nuestro compromiso
Cuando tenía
17 años llegué por primera vez a los alrededores del Relleno
Sanitario1.
Años más tarde acompañaría a personas que viven o trabajan en la
calle, para ser testigo de su vida, de su historia, de sus luchas.
No es nada
fácil. Nada. Muchas veces las condiciones del lugar, es decir, el
ruido, el olor, el polvo, la basura, no me permitían relacionarme
con facilidad. Una vez adaptada a las condiciones, siendo
perseverante y dejándome enseñar por sus vidas, pude establecer
lazos de amistad.
Toca ver lo más
crudo de la realidad. Cuestionarse sobre la humanidad. Nunca se me
olvida cuando los niños de Piedra Santa2
me contaron de cómo vieron morir a Alberto, por intoxicarse con unas
salchichas. Ahí en la calle, a la vista de todos. ¿Quién merece
morir así? Nadie. La lista es larga, la muerte acecha a quienes
viven en la calle. Recientemente Cristóbal Ruano, con quien teníamos
una historia de años, murió. Ahora lejos de las visitas a la zona
3, en mi silla, frente a la computadora, pienso en él y en su vida.
Sus bromas, su memoria, la búsqueda de su hermano (que desapareció
hace algunos años) y en su amistad.
No hay forma en
que podamos dar vuelta atrás, pero sí hay mucho por hacer. Hoy
después de muchos meses de trabajo y de muchos años de presencia a
los alrededores del Relleno Sanitario, está lista la publicación
“Espejismo o realidad. Historias más allá del solvente y la
basura.” Una recopilación de historias, testimonios, poemas, fotos
y dibujos, que nos permite entrar en la vida de las personas que
viven o trabajan en la calle. No solamente su miseria, sino sus
historias y su dignidad.
Los siguientes
pasos, los construiremos juntos, con nuestros compromisos. Con
mantenernos de pie para que un mundo más justo sea posible.
Linda García Arenas
Ciudad de Guatemala
1
El basurero de la Ciudad de Guatemala.
2
Colonia situada a un costado del Relleno Sanitario, en donde tiene
presencia el Movimiento Cuarto Mundo
martes, 30 de septiembre de 2014
¿Será cierto que los vientos favorables ya soplan en Latinoamérica?
Max Araujo
Casi todos los países de América Latina tenemos muchas cosas en común, entre ellas el uso del idioma español y un pasado de quinientos años y fracción muy parecido, pero también, lamentablemente, cuestiones negativas como el racismo, la exclusión, las desigualdades y la extrema pobreza. Es por ello que me alegran las noticias que dicen que en los últimos años Bolivia y Ecuador han reducido de manera significativa sus índices de extrema pobreza. Estos dos países, al igual que Guatemala, tienen un porcentaje alto de su población compuesta por personas indígenas y su mestizaje es similar.
Sin
embargo las noticias que nos llegan también nos indican que los
presidentes de esas dos naciones, Evo Morales y Rafael Correa, son
muy cuestionados, no solo por las formas de dirigir sus gobiernos
sino también porque basan parte del éxito económico y de sus
programas sociales en industrias extractivistas de recursos naturales
y de mineras a cielo abierto, sin atender los derechos de los pueblos
indígenas en cuanto la tenencia de su tierra y el respeto a la
naturaleza. Las noticias nos dicen además que parte de la oposición
que tienen se relaciona con que han afectado los intereses de
quienes han detentado tradicionalmente los poderes sociales,
económicos y políticos, y que son estos los que han difundido lo
negativo. Tuve el privilegio de asistir a una conferencia que en
Guatemala recientemente dio Correa y confieso que me causó buen
impresión, no solo porque enumeró los logros de su gobierno sino
también por la lucidez con la que abordó los problemas de la
región.
En lo
personal creo que si lo que se dice del éxito que se ha tenido en
Bolivia y en Ecuador es cierto, en cuanto al combate a la extrema
pobreza y en otros aspectos sociales y económicos, entonces
Latinoamérica ya encontró el camino correcto para salir de sus
atrasos y de sus males ancestrales y hago votos para que mas
temprano que tarde Guatemala se suba a ese tren del progreso,
siguiendo el ejemplo de esos dos países hermanos, pero tomando en
cuenta el respeto al ambiente y los derechos de los pueblos
indígenas.
Pero si las noticias que nos llegan de Bolivia y Ecuador
no son ciertas espero entonces que estos dos países y los otros de
América latina sigan en la búsqueda del camino correcto para
reconstruir esta región para bien de todos sus habitantes, en paz y
con justicia social, lo que debe suceder antes de la mitad del siglo
21. Ya no podemos esperar otros quinientos años, como los que han
pasado cuando fuimos conquistados y colonizados por Europa.
La justicia
debe llegar.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Reconocer la inteligencia de los más vulnerables, una oportunidad para erradicar la miseria
Es
fácil aceptar que no lo sabemos todo y que siempre podemos aprender
algo de los demás. Esto lo experimentamos todos los días cuando
escuchamos o leemos artículos de personas que son especialistas en
los temas más diversos permitiéndonos entender más y mejor sobre
dichas cuestiones. A menudo se acude a ellas para que aporten su
conocimiento en un debate o en un trabajo de investigación y así
ser capaces de tomar las decisiones más adecuadas. Los reconocemos
como expertos.
Cuando
se trata de abordar cuestiones relacionadas con la pobreza y la
exclusión social también acudimos a expertos. Generalmente son
considerados como tales profesionales de las más diversas áreas
como sociólogos, economistas, pedagogos, trabajadores sociales,
políticos, etc. Y es verdad que aportan un saber fundamental a la
hora de abordar un tema tan complejo como este. Pero faltan otros
saberes igual de importantes.
Las
personas que viven y resisten día a día situaciones de pobreza y
exclusión desarrollan un conocimiento y una comprensión sobre su
propia vida, las relaciones y los mecanismos que les encierran en
dichas situaciones,
que son fundamentales.
Pero generalmente lo que conocemos de ellas son sus carencias y
dificultades. Se les aborda principalmente desde ahí y por eso sus
conocimientos y potencialidades, suelen ser desconocidas, o peor aún,
despreciadas. Como consecuencia de ello funcionamos como si no
tuviéramos nada que aprender de esta población. En general se les
reduce a la condición de asistidos y no nos planteamos contar con
ellos para buscar soluciones. Así es imposible acabar con la pobreza
extrema.
Hace
unos días participé en una formación sobre el “Cruce de saberes”. Durante tres
días unas cincuenta personas, entre las que había profesionales,
voluntarios y personas en situación de pobreza (auténticos
militantes por el reconocimiento de la dignidad de todos),
nos formamos juntos para ser capaces de escucharnos, entendernos y
generar las condiciones para que el saber del otro emergiera de
manera construida, para así poder entrar en diálogo.
Hay
muchas enseñanzas que saco de esta formación, pero me gustaría
resaltar tres o cuatro ideas que me parecen fundamentales para
favorecer la participación y la construcción colectiva de
conocimiento entre personas de medios y experiencias diferentes:
- Buena parte de los ejercicios que practicamos juntos fueron para tomar conciencia de que si no tenemos cuidado sólo creemos estar entendiéndonos. Las palabras, las cuestiones abordadas representan cosas diferentes para unos y otros. Usamos las mismas palabras para decir cosas diferentes y si no tomamos el tiempo suficiente, podemos pasar demasiado rápido sobre ellas y quedarnos cada uno en nuestra propia comprensión del tema.
- La necesidad de trabajar por “grupos de actores o de iguales”: el saber de cada uno se construye a partir de la interacción con otros y principalmente con aquellos que tienen una experiencia similar a la propia. Este saber construido de manera colectiva y autónoma es liberador y permite entrar en diálogo. Es fundamental que aquellos más vulnerables por culpa de la pobreza puedan desarrollar como grupo su propio saber.
- No solemos estar cómodos cuando hay desacuerdos y tendemos a señalar demasiado rápido acuerdos o puntos que consideramos comunes aunque no nos hayamos dado el tiempo necesario para asegurarnos de que realmente lo son. Sin embargo, no evitar los puntos divergentes, nos permite ir más lejos, haciendo aparecer sensibilidades y comprensiones diferentes de aspectos que aparentemente parecen iguales, para que sean tomados en cuenta.
- Ejercitarnos en buscar qué parte de verdad hay en la argumentación del otro nos permite salir de nuestras propias lógicas y cuestionar nuestras certezas. Entonces es posible vivir un autentico “cruce de saberes”.
Reconocer
que nuestras inteligencias y saberes compartidos son complementarios,
y aprender a cruzarlos, me parece que es el camino necesario para
construir un conocimiento sobre el que apoyarnos para acabar con la
extrema pobreza.
9
de septiembre de 2014, Álvaro Iniesta Pérez
lunes, 25 de agosto de 2014
Sueños de infancia, sueños de humanidad
Maria Luisa Rojas
Ciudad de Guatemala
¡Hay que soñar! Aunque sea tan difícil realizar los sueños hay que soñar…
Ciudad de Guatemala
¡Hay que soñar! Aunque sea tan difícil realizar los sueños hay que soñar…
Los
sueños nos animan a actuar buscando algo mejor, nos empujan a
cambiar, nos inspiran a ser mejores… Pareciera que sin sueños no
hay acción, no nos movemos.
Nacemos
con sueños de vida, de bienestar, de paz…
Todos
tenemos sueños de niño que llevamos en el corazón. Guardamos como
tesoros aquellas ideas locas que en nuestra infancia nos dieron tanta
ilusión. Eran sueños tan sencillos que muchas veces se hicieron
realidad: recibir de regalo la pelota que vimos en la vitrina, la
muñeca que se podía bañar, un gran helado, un día en la playa, un
abrazo de papá, ver a todos felices, … Pasan los años y algunos
sueños se van realizando, otros se van quedando por ser más
complicados o porque la vida no nos ha dado la oportunidad de
realizarlos.
Pero
qué pasa si desde pequeños la vida es tan dura, el bienestar no
existe, la paz es violentada… Estos primeros sueños no se
realizan nunca, van siendo opacados, van quedando en lo oscuridad de
una covacha, escondidos en un alma infantil, porque sólo ahí
encuentran luz.
Cuando
hablas con un niño o niña que vive en la pobreza extrema ¡con
cuánta frecuencia escuchas palabras animadoras llenas de esperanza!
Palabras que vienen de un corazón soñador que sobrevive en un
cuerpo desnutrido, sucio, harapiento… Palabras incongruentes con la
vida, pues te hablan de cariño, de igualdad, de armonía que esperan
encontrar alrededor. Cuando te falta tanto, sueñas con mayor razón,
sueñas todo aquello que debiera ser una realidad; tener alimento,
aprecio de los demás, una vivienda, un tiempo para descansar. Todos
estos sueños sin realizar se van acumulando, siendo ahora sueños de
la humanidad: queremos un mundo justo, queremos un mundo en paz, un
mundo mejor… queremos, como estos niños, ver tantos de estos
sueños hechos realidad.
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