Este 21 de Septiembre se celebró, en muchos lugares, el Día Internacional de la Paz. Varias instituciones se unen para celebrar esta jornada en Bolivia y ofrecen diversidad de actividades tales como caminatas por la paz, ciclos de cine, actividades artísticas, movilizaciones ciudadanas, eventos reflexivos, etc. durante más de un mes.
En estos eventos se habla sobre los tipos de violencia que hoy en día vivimos y cómo podemos aportar para construir paz desde nuestros lugares. Sin embargo desde el Movimiento ATD Cuarto Mundo, proponemos volcar nuestra mirada sobre un tipo de violencia que muy pocas veces se reconoce como tal: LA MISERIA, la extrema pobreza en la cual están sumidas millones de familias en el mundo.
Pero además proponemos/buscamos que se reconozcan a esas familias, víctimas de la violencia de la miseria, como primeros buscadores y constructores de paz. En ese sentido, el Movimiento internacional ATD Cuarto Mundo ha desarrollado durante tres años un proyecto de elaboración de conocimiento sobre los temas «miseria, violencia y paz» que ha implicado a más de mil personas en todo el mundo. Cinco seminarios regionales han permitido despejar poco a poco temáticas en función de las realidades locales y de los puntos en común. Un coloquio internacional para compartir estos trabajos de conocimiento con representantes del mundo universitario, de la acción y de instituciones internacionales se organizó en enero de 2012 en Pierrelaye (Francia). Una jornada pública en la sede de la UNESCO en París presentó los trabajos a un público más amplio.
Les invito a revisar este trabajo. Buena lectura.
Susana Huarachi Quispe
El Alto - Bolivia
lunes, 23 de septiembre de 2013
¿ORGULLO DE LO NUESTRO?
El traje típico en
Guatemala, es una de las diferencias que caracterizan a las
comunidades a lo largo de nuestro país, ya que es un elemento
principal de la cosmovisión Maya, un símbolo de identidad cultural.
Nos dan una señal de identificación. Sus coloridos y misteriosos
colores que adornan las calles de los pueblos del interior del país,
son una muestra de esta diversidad que forma parte de la
presentación de nuestra tierra a nivel internacional.
Para muchos, es un
orgullo portar este traje típico. Es poner de manifiesto esta
cultura, llevar algo muy nuestro, único, bello. Pareciera que para
todos es evidente esta identidad cultural.
En la cotidianidad de
este país, golpeado por las injusticias, por la pobreza, por un
conflicto armado, por las desigualdades; vemos en el día a día a
una población que sufre aún más: los pueblos indígenas. Y es que
no es nada fácil ser indígena en este país, además de la pobreza
pesa sobre ellos la carga de la discriminación, más evidente para
ellos que para los mismos pobres “ladinos”.
Razones económicas, de
educación, transculturación, discriminación, migración, son
algunos de los casos por los que muchas personas han dejado de usar
el traje típico.
En el mercado, en la
calle, en los centros públicos de asistencia, en la camioneta, es
decir en casi todos los lugares, he visto cómo las personas
indígenas son tratadas de manera despectiva. “vos María” dicen
en el mercado a las personas que venden sus productos, haciendo una
generalización como si todas se llamaran así. “Parecés indio”,
o “tan indio que sos”, oímos muy a menudo, poniendo una
afirmación muy fuerte, que tiene un trasfondo despectivo.
He oído sobre el trato
que reciben las mujeres indígenas en los hospitales. Son tratadas
sin respeto, discriminadas por el hecho de ser indígenas. Pareciera
que son menos que las demás. Una persona presenció la humillación
en la sala de parto, cuando a una mujer la obligaron a dar a luz a
su hijo en el piso, aduciendo que “ellas están acostumbradas de
esa forma”.
En la calle muchas
mujeres llevan un “güipil”. Pero no todas son “indígenas”.
Y es que llevarlo, en cierta manera te vuelve vulnerable. Yo he
visto y sentido las miradas despectivas, pero también miradas de
recelo. Recelo de aquellas que siendo sinceras portadoras de este
traje, quizá ven en las ladinas una usurpación a esta identidad.
Yo me siento orgullosa de
portar un güipil, pero más que el güipil, me siento orgullosa de
ser guatemalteca, de ser llamada chapina, de haber nacido en la
tierra del quetzal, en la tierra del maíz.
Me pregunto: ¿Cuándo
podremos todos, en este país colorido, vivir sin hacer distinción
entre lo que vestimos, lo que comemos, o el lugar en donde vivimos?
¿Cuándo seremos capaces de sentirnos plenamente orgullos de nuestra
cultura, pero sobre todo sentirnos orgullosos de nuestros
compatriotas, y más allá, dignificarnos como personas?
Elda Nohemi García
Escuintla, Guatemala
Escuintla, Guatemala
lunes, 16 de septiembre de 2013
El Sentido de la Presencia del Movimiento ATD Cuarto Mundo en Lima
Alberto
Ugarte Delgado
Estos
últimos 5 años con el Movimiento en Lima, hemos podido conocer
mejor la realidad que viven las familias que acumulan mayores
precariedades e inseguridades. Muchas familias empiezan aquí a tomar
contacto con el Movimiento, a conocer y comprender el sentido de
nuestra presencia y acción junto a ellas. Se trata de un camino que
empezamos con las primeras visitas a las familias del Asentamiento
Humano de Vista Alegre en Valdiviezo, un barrio cercano al centro de
la ciudad en el que en medio de grandes carencias viven una centena
de familias.
Romper
la desconfianza y la distancia de los primeros contactos fue un largo
camino. No llegamos solos, la hermana Bernadette Boudou, de la
Congregación de la Compañía de María y aliada del Movimiento en
Francia desde hace más de 25 años, fue quien nos introdujo. Ella
venía semanalmente para visitar a Sarita, una joven que desde la
infancia y a raíz de un accidente quedó invalida y postrada en una
cama; Bernadette venía para conversar con ella, hacer manualidades y
jugar, pero sobretodo para que no se sintiera sola. Fue así como
llegamos y al ver a los pequeños sobrinos de Sarita empezamos a
subir con cuentos en la mochila, cada semana los niños nos
esperaban y cada vez eran más, pues si bien empezamos con los
sobrinos de Sarita poco a poco otros niños se nos iban uniendo. Así
es como nació la Biblioteca de Calle, que reúne hoy a casi todos
los niños del barrio.
Dos
años más tarde tomamos contacto con otro barrio, la Comunidad de La
Vizcachera, anexo N°2 del distrito de Huarochiri, en el que
conocimos nuevas familias y de su lucha por por acceder al agua y
defender sus viviendas de los traficantes de terrenos; fue este
también otro espacio para el desarrollo de la Biblioteca de Calle.
Esta
construcción del Movimiento en la que hoy estamos comprometidos, se
desarrolla en el contexto de una ciudad que en las últimas décadas
tuvo un crecimiento desbordante, pues de los 700 mil habitantes que
tenía en la década de los años 40 pasó en el lapso de unas 7
décadas a los 8 millones que hoy la ciudad concentra. Como es de
comprender, esto significó la multiplicación de barrios en la
periferia de la ciudad, en los que se concentraron miles de familia
provenientes de todos los rincones del Perú. Un crecimiento como tal
hizo colapsar las capacidades del estado para responder a las enormes
necesidades de esta población, la misma que venía de una historia
secular de pobreza y abandono en sus pueblos de origen.
Hoy
la mayoría de la población de Lima se concentra en los barrios de
estos distritos emergentes, que en la continuidad y al ritmo de las
diferentes olas migratorias han ido redibujando el rostro de una
ciudad como Lima; que se recuerda hoy como una ciudad
mayoritariamente blanca y señorial allá por los años 30 y 40,
para ser hoy la síntesis de un país diverso y pluricultural en el
que se reúnen todas las sangres.
El
Perú es uno de los países de América Latina que en la última
década tiene uno los indices más altos de crecimiento económico,
esto se refleja hoy en un mayor dinamismo económico en la vida de
una ciudad como Lima; lamentablemente y como ya se viene señalando
desde hace tiempo atrás, este crecimiento no contribuye a reducir
las brechas económicas y sociales; más por el contrario, podemos
ver cómo hoy la riqueza se concentra cada véz más en menos manos y
una inmensa mayoría queda condenada al rol de mano de obra barata y
otra a la de reserva laboral.
Nuestro
contacto con las familias de Vista Alegre y Vizcachera nos permite
ver como toda una población queda al margen del desarrollo,
desarrollo que se construye a sus espaldas y sobre sus fuerzas.
Una
realidad como ésta genera una situación de impase que hace que el
desarrollo económico no sea sólido, genera enormes contradicciones
y conflictos, que nos llevan a preguntarnos: sobre la viabilidad de
una sociedad que se construye dejando al margen a una parte
mayoritaria de su población, sobre todo a aquellos que acumulan
mayores precariedades e inseguridades.
Encuentro
en esta contradicción el sentido de nuestra presencia como
Movimiento, de llamar la atención sobre la inviabilidad de una
sociedad que se construye generando más desigualdad y exclusión,
pero hacerlo brindando a los más pobres los medios y las
posibilidades que les permitan aportar su propio conocimiento y
experiencia a la construcción de una sociedad para todos.
Lima,
septiembre del 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
Awêre para Kisile: Que todo salga bien para aquellos que todavía no tienen nombre.
Mariana Guerra, Brasil
En
julio, el Movimiento ATD Cuarto Mundo co-organizó un evento con la
participación de 11 personas de distintas realidades de Brasil, que
conocen bien la exclusión y la extrema pobreza, para pensar juntos
el mundo que queremos. Conozcan aquí la introducción del mensaje
creado y un poco de lo vivido en este evento llamado Panel de las
Bases.
“Nosotros,
los caboclos, ribereños, negros, jóvenes, favelados, indígenas;
hombres y mujeres; seres humanos, reunidos en Rio de Janeiro en el
mes de julio de 2013, enviamos nuestro mensaje para el planeta,
buscando alcanzar principalmente a aquellos que tienen poder de
decisión sobre las políticas que van a afectar nuestras vidas y de
nuestra Madre Tierra después de 2015.

Creemos
que en este rumbo, continuaremos desarrollando un “plan de muerte”
para el planeta y todos sus habitantes. Pero no estamos parados,
desde nuestros diversos territorios luchamos por la vida y ahora
hemos pensado juntos algunos de los elementos que consideramos
necesario para un PLAN GLOBAL DE LA VIDA.
En
este “plan de vida”, todo está interconectado. Uno depende del
otro, la persona humana, la naturaleza, los organismos
gubernamentales, todos son parte de un todo. Y para realizar todo
eso, es necesario que todos los pueblos puedan construir sus propios
planes de vida locales. Es necesario respetar y garantizar la
interacción de estos planes de vida con el plan de vida de la Madre
Tierra, asegurando condiciones de vida digna e integrada con la
naturaleza y su conservación. Vemos la dignidad como la plena
realización de los derechos humanos y la seguridad básica en
materia de vivienda, garantizado el acceso a la tierra, salud,
alimentación, educación, transporte y ocio.
Las formas de gobierno y organización realmente deben reflejar los deseos y las aspiraciones de las personas, reconociendo en ellas los diferentes roles en la sociedad, aprovechando las diversas formas de conocimiento, respeto y garantía de la diversidad y la movilización de la comunidad, y forma justa, equitativa y sostenible producción y circulación económica en todos los sectores de los frentes de trabajo a la producción artística local desde la perspectiva de la promoción de la vida y el libre acceso a la información y conocimiento, sobre todo asegurar la interacción social a las personas que están aisladas.
Entendemos que la familia tiene que ser fortalecido como espacio primordial de la formación integral de los niños, para construir una sociedad en la que todos los ciudadanos puedan vivir su vida planea dignamente.”
El
mensaje fue creado a partir de todas las charlas que tuvimos a lo
largo de la semana y desarrollada a partir de 3 grandes puntos:
- Plan de Vida
- Obstáculos y bloqueos
- Propuestas
Entre
las propuestas, están: la educación popular, las formas justas,
igualitarias y sostenibles de producción, creación de empleo y la
distribución del ingreso, la creación de nuevas alianzas y formas
de gobierno y organización que viene de la los procesos y las
necesidades reales de la gente.
Para
que eso fuera posible, hemos tomado
tiempo para llegar a conocer unos a otros y la realidad de donde
venimos. A medida que exploramos el concepto de "pobreza
extrema", estaba claro que cada persona tiene su propia
experiencia y su propia manera de hablar de ello. Sin embargo, poco a
poco, el grupo encontró un terreno común, y construimos nuestra
propia manera de hablar de desarrollo, economía, extrema pobreza y
la dignidad.
Hemos
vivido una semana muy rica e interesante a partir de la diversidad
del grupo. Sin embargo, es un ejemplo de que es posible juntar a
personas que tienen distintas experiencias de vida y visión de mundo
para pensar colectivamente cómo vivir en armonía y donde cada uno
sienta que pueda aportar para eso.
El
mensaje se llama Awêre para Kisile. Awêre es una palabra indígena
tupinambá que quiere decir "que todo salga bien" y Kisile
es una palabra africana Banto que significa "los que todavía no
tiene nombre" y se utiliza para hablar de la gente que no
podemos dejar atrás. Así, uniendo esta diversidad, podemos decir:
Que todo salga bien para los que todavía no tienen nombre.
lunes, 2 de septiembre de 2013
El inicio del año escolar en Haití: una mezcla de alegría, inquietud e incertidumbre
Saint Jean Lhérissaint
Puerto Príncipe - Haití
El inicio
del año escolar en Haití es un tiempo que moviliza a todo el
mundo : padres, estudiantes, directores de escuela, profesores y
también a los comerciantes minoristas. No todo el mundo recibe esta
época con el mismo sentimiento sino según lo bien o mal que se
encuentre económicamente.
Durante el
inicio de clases, más personas llegan a las ciudades. Los niños,
que habían salido de vacaciones a todos lados, vuelven para seguir
nutriendo sus mentes. Los niños retornan a la escuela con el corazón
contento cuando saben que pasarán a un curso superior. Mochilas
nuevas, zapatos nuevos, uniformes recién confeccionados, libros
nuevos, en fin... todas las condiciones se reúnen para que haya una
sonrisa en sus labios. En el rostro de los padres podemos ver también
la satisfacción porque no es poca cosa lograr enviar a sus hijos a
la escuela el primer día de clases.
Cuando
sabemos que en Haití hay muy pocas escuelas que pagan las vacaciones
a los profesores, éstos últimos reciben con alegría el reinicio de
la escuela porque volverán a ser remunerados después de dos meses
de 'desempleo'. Los vendedores están también contentos de volver a
vender delante de los portales de las escuelas : refrescos,
material escolar, mochilas, dulces, etc.... El inicio del año
escolar brinda también la oportunidad de ganar un poco de dinero a
las costureras y sastres ya que esto no ocurre siempre debido a que
la ropa en general viene de afuera y se vende a bajos precios. Otros
que también están contentos son los conductores de los tap tap
(buses), los comerciantes de tela y zapatos.
En un país como Haití, donde la miseria, la escasez y el desempleo
golpea con fuerza a la población, el inicio del año escolar genera
inquietud e incertidumbre para mucha gente, sobre todo para los que
menos tienen económicamente. Hay padres que, a pesar de todos los
esfuerzos realizados, no logran enviar a sus hijos a la escuela el
primer día de clases. Algunos estarán listos solo después de un
mes, incluso otros después de dos meses. Pero aquellos que tienen
muchas más dificultades perderán todo el primer trimestre ya que
los niños se quedan en casa, los padres deben pagar el trimestre
incluso si sus hijos no asistieron a la escuela. A otros padres
incluso se les prohíbe enviar a sus hijos durante todo el año
escolar. Ellos viven esto con gran tristeza. No todos los que tienen
la suerte de enviar a sus hijos a la escuela se sienten bien sabiendo
que hay escuela para ricos y escuela para pobres. Los que no pueden
elegir la escuela que quisieran debido a que las condiciones
económicas los pone de un lado, lo pasan mal. En Haití, a menudo
los niños que comienzan el año escolar no lograr terminarla por
falta de dinero.
Definitivamente,
el reinicio de las clases en Haití muestra claramente las
diferencias enormes que existen entre la gente de nuestra sociedad.
No todos los niños tienen la misma suerte de poder ir a la escuela,
además, las oportunidades para salir adelante en la vida también
son diferentes. Luchemos juntos para que un día la igualdad ideal
entre los seres humanos sea una realidad sobre toda la faz de la
tierra.
No nos damos cuenta
María Luisa Rojas
Guatemala ciudad.
Vivimos
el día a día. Unos cumpliendo con sus labores, otros buscando un
trabajo; mujeres luchando por llevar sustento a su casa y otras
batallando en casa para que sus hijos salgan adelante y aprovechen
las oportunidades; algunos jóvenes entusiastas queriendo arreglar el
mundo y muchos, tan solo con la esperanza de poder participar en la
vida de su comunidad; niños que juegan, que ríen y otros que
trabajan y lloran; ancianos que viven nuevamente como niños las
alegrías de sus nietos y otros que sufren en soledad y abandono…
Todos
vivimos nuestra rutina y no nos damos cuenta de la vida del otro,
porque no tenemos tiempo…, porque no queremos ver…, porque nos
resulta cómodo…, por no querer involucrarnos, por no saber qué
hacer… Y así, no nos damos cuenta que
es en esta rutina que construimos nuestra sociedad y que todos somos
responsables de lo que sucede en nuestras vidas, en nuestro
vecindario, en nuestro país.
Es
la vida diaria la que va permitiendo que la indiferencia crezca o que
se forje una costumbre de solidaridad. Es nuestra mirada cotidiana
la que permitirá provocar un cambio en nosotros y en los demás. Es
nuestro actuar rutinario el que va permitiendo las diferentes formas
de vida que, en la mayoría de casos, vivimos sin
darnos cuenta.
Sentimos
la injusticia, pero no reaccionamos, no decimos nada; esperamos que
otros lo hagan. Vivimos el irrespeto y nos quedamos callados, y, lo
que es peor, vamos poco a poco, actuando igualmente
irrespetuosamente. Dejamos escapar sueños, por no atrevernos a ir
contra corriente y no nos damos cuenta
que cada cosa que hagamos, que cada palabra que decimos, que cada
gesto que manifestamos al otro quedan grabados en nuestra sociedad,
aumentando la insatisfacción, el desprecio, la violencia… o
fomentando cambios que nos llevan día a día a una vida de
comprensión y de paz.
Todos
queremos y tenemos derecho a una vida mejor, pero no
todos nos
damos cuenta que en la búsqueda de
nuestra comodidad y nuestras metas, nos olvidamos de las metas y
bienestar de muchos, a quienes dejamos al margen, a quienes no
integramos en el desarrollo y así, sin darnos cuenta, construimos
una sociedad con divisiones, desigualdades, intranquilidad; una
sociedad que no es la que queremos, pero que por
no darnos cuenta, es la sociedad que
creamos.
Muchas
veces criticamos, otras proponemos, pero en la mayoría de casos,
esperamos que otros tomen la iniciativa, que otros propongan el
cambio, que otros den su tiempo, o dinero, que otros den el primer
paso.
Pero
no
nos damos cuenta
que todos podemos aportar algo para un mundo mejor, que todos tenemos
algo que dar y que todos podemos empezar, al menos, por abrir bien
los ojos, darnos cuenta y pensar en los demás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)