lunes, 7 de febrero de 2011

Lucha contra la pobreza

Existen varios esfuerzos a nivel mundial por erradicar la pobreza; sin embargo, se acentúan los extremos. Cada vez hay más pobres y más ricos.

¿Qué es lo que está fallando?, ¿la falta de sensibilidad social de los sectores más favorecidos?, ¿la justicia social e histórica? ¿los sistemas educativos? ¿el modelo económico?, las posibles causas son demasiadas y con un mismo efecto: la pobreza continua.

Me da la impresión, que la mayoría de las iniciativas gubernamentales, ONGs y sociedad civil, si bien tienen una posición muy clara de rechazo a la pobreza, sus acciones son conservadoras ante el modelo económico-social, es decir que mantendrán, intencionalmente o no, las estructuras de desigualdad social porque el objetivo es ingresar al modelo de desarrollo y éste ha demostrado en su aplicación que es brutalmente discriminador e injusto, entonces ¿por qué seguir apostando por este modelo?

Cada vez hay más voces a nivel mundial por la urgencia de construir otro modelo de desarrollo, algunos lo entienden de manera más profunda y hablan de civilización (Pueblos indígenas de América), y otros apuestan a reformas estructurales de los Estados (Dussel, Amin, Zemelman, Spivak, Negri, de Sousa, intelectuales en auge)

Lo claro, es que la gente está empezando a cansarse de vivir en injusticia, porque la promesa de mejores días nunca llega, fue el caso de Bolivia, Ecuador, Túnez, Egipto, y no nos olvidemos de la naturaleza, que también ya nos está pasando la factura por los efectos del bendito desarrollo.

Ahora surge la pregunta: ¿Mi lucha contra la pobreza a qué apoya?

En mi próximo escrito lo desarrollaré, hasta la próxima.

María Sandra Ramos Ochoa
desde Méry sur Oise - Francia

miércoles, 2 de febrero de 2011

No hay tiempo para darnos tregua

Y llegó el 2011, cargado de ilusiones y esperanzas. Durante el fin del año nos dimos una tregua. En Guatemala país de la eterna primavera (slogan), pero que tiende a convertirse en el país de la eterna violencia, disfrutamos con intensidad las fiestas de navidad y de año nuevo.

Durante varios días soñamos con la paz, la fraternidad, la solidaridad y la justicia. Nos dimos abrazos, nos deseamos paz y jugamos un juego que todos jugamos “el de la falsa tolerancia”. Vimos luces de bengala en los cielos, practicamos tradiciones e intercambiamos regalos.

Ellos soñaron también con la paz, la solidaridad y la justicia, se dieron abrazos, se alegraron. Hubo menos luces de bengala en sus cielos, casi no hubo regalos...

A inicios de enero vino la resaca y nos encontramos con que todo sigue igual y que durante esos dichosos días hubo muchas muertes violentas, robos y asaltos, pero estábamos eufóricos y felices. Por eso no nos dimos cuenta.

Ellos sabían ya que todo seguiría igual, la violencia en sus barrios no les deja olvidar. No fue necesario darse cuenta, lo saben, lo viven a diario...

Como para mantener las fiestas, los políticos comenzaron su alegre campaña para ofrecernos el oro y el moro. Este año elegimos nuevas autoridades. Desde la presidencia hasta las alcaldías, todos los candidatos tienen la llave mágica para resolver nuestros problemas. Y nosotros ingenuos lo creeremos, votaremos y elegiremos.

Ellos también elegirán a las autoridades. No todos, sólo los que hayan podido pasar la barrera de la indocumentación, elegirán con esperanza, creyendo en un futuro...

Y es que en el fondo somos un pueblo de ilusos, que no queremos enterarnos que vivimos una injusticia generalizada, que las reformas estructurales y profundas son necesarias, pero que éstas no se hacen de la noche a la mañana.

Ellos saben muy bien que los cambios no se hacen de la noche a la mañana, se levantan cada día, salen a trabajar y la vida continúa a pesar de todo...

Ellos, los más pobres, y nosotros, los menos pobres, somos parte del mismo país. Esa es nuestra realidad, la que debemos cambiar; por la que todos, sin excepciones, o por lo menos los que estamos conscientes tenemos que luchar. Por eso cada día ellos y nosotros seguimos levantándonos cada día, salimos a trabajar... y la vida continúa a pesar de todo. No debemos darnos tregua aunque estemos en fiestas tan hermosas como la navidad.

Max Araujo
Guatemala de la Ciudad

lunes, 24 de enero de 2011

Biopiratería

Latinoamérica es una de las regiones del mundo con mayor diversidad étnica y cultural, y a la vez es la región con mayor biodiversidad. Las comunidades indígenas de Latinoamérica tienen una sabiduría ancestral, ellas comprenden la importancia de la variedad de plantas y animales, generando intercambios culturales entre distintas regiones.

Es tan importante esta sabiduría que hasta hoy en algunos países como Bolivia se sigue consumiendo el chuño (alimento deshidratado que puede ser almacenado por varios años) que desde tiempos milenarios permite alimentar a las comunidades indígenas en épocas de sequía.

Con la idea de mejorar las formas de producción, por ejemplo en la región andina, muchas veces llegan expertos ingenieros agrónomos, empresas y organismos internacionales queriendo colaborar a las comunidades enseñándoles cómo producir más, pero al hacerlo solo llegan a generar la erosión de la tierra, pues ignoran que en el altiplano el humus es apenas una delgada capa. Meter tractores en esta región sería simplemente matar la capacidad de producción de la tierra.

Pero el peligro de esta visión de desarrollo no sólo es que se genere una ruptura en la relación con la madre naturaleza, si no que ahora se comercializa y se negocia con la flora, la fauna y la sabiduría de nuestras comunidades indígenas. Esto es la biopiratería.

Hoy en día grandes empresas farmacéuticas y de alimentos se dedican a patentar plantas, animales y conocimientos ancestrales; es decir que estas empresas tienen el derecho de cobrar sobre cualquier uso que se realice con las plantas, animales y conocimientos que hayan registrado, todo esto amparado en el uso de la propiedad intelectual. Muchas de estas empresas utilizan los conocimiento de medicina natural de las comunidades andino-amazónicas, plantas que son utilizadas desde tiempos remotos están siendo patentizadas y comercializadas.

Actualmente estamos rumbo a una monopolización de las semillas, según un estudio de Context Network, grupo analista de la industria, las empresas Monsanto (EEUU), Dupont (EEUU), Syngenta (Suiza) y Group Limagrain (Francia) controlan el 44% del mercado global de semillas comerciales.

Las industrias farmacéuticas también gozan de las patentes, ellas tienen 10 años para la preparación, fabricación y comercialización de medicamentos que contengan sustancias que hayan patentizado; es decir que ninguna otra empresa farmacéutica puede producir esos medicamentos en el lapso de 10 años. Estas industrias sostienen que las patentes y los altos precios de sus medicamentos son para la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos; sin embargo según un estudio realizado por Xabier Barrutia Etxebarría y Patxi Zábalo Arena, profesores del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco señalan “los gastos de marketing son cada vez mayores. En 2000, las empresas farmacéuticas innovadoras de Estados Unidos empleaban un 81% más de personal en marketing que en investigación y desarrollo (I+D).”

El sistema de patentes genera un control sobre lo que se produce y cómo se produce, volviendo la alimentación, la salud y el conocimiento ancestral en temas netamente comerciales. Genera que los medicamentos sean más costosos, que los alimentos estén llenos de transgénicos para producir más; sin embargo la alimentación no es una cuestión de cantidad si no de calidad.

El caso del hongo Rapamune es un ejemplo concreto. Este hongo es típico de la isla Isla de Pascua – Chile. De este hongo se extrae una droga llamada rapamicina, esta droga es considerada como el inmunosupresor de mayor éxito en el mundo, es decir que es la mejor droga para evitar y prevenir el rechazo de órganos en pacientes trasplantados. Sin embargo el rapamune esta patentizado (número de patentes 5,100,899*PED y 5,212,155*PED) por la empresa farmacéutica estadounidense Wyeth Pharms Inc. Estas patentes fueron registradas el 15 de septiembre de 1999, esta patente durará hasta el 2014 y es posible que se prolongue su vigencia.

En todo este proceso comercial los que menos son tomados en cuenta son los más pobres. Los beneficios económicos obtenidos de estas patentizaciones no llegan a los pueblos de donde se extraen la flora y la fauna base para la fabricación de medicamentos. Los pobladores de la Isla de Pascua tendrían que pagar alrededor de 15$US (dólares americanos) por cada tableta de 1 mg. de Rapamune, un costo demasiado alto incluso para Chile. Los más pobres no tienen la posibilidad de pagar estos costosos medicamentos y no pueden acceder a una alimentación y atención en salud de calidad.

Las comunidades indígenas también sufren abandono por parte de sus autoridades y ahora sus conocimientos ancestrales son robados por las grandes industrias. Las patentes vulneran los derechos humanos a la salud y a la alimentación, esta forma mercantilista de actuar solo genera más desigualdad.

Marcelo Vargas Valencia
La Paz - Bolivia

miércoles, 29 de diciembre de 2010

En memoria de A.

Dakar 27 de diciembre de 2010

Las gentes caminan rectas a pesar del viento y del sol. Los saludos se cruzan a derecha y a izquierda bordando lazos casi invisibles. Un brazo se levanta, una risa se desata, un chiste, gritamos palabras, hilvanamos gestos con los otros.

Esto es aquí y ahora, rebosamos vida, gente, Pikine, Dakar, África, por todas partes. Estamos anclados a la fragilidad de las personas que pasan. A la seguridad de los que se van quedando despacio y profundo. A puntadas de fricción diaria. Cosidos por pequeños tiempos, por insignificantes acentos.

Rocío ha ido rescatando restos de telas. Esos tejidos que cubren desnudeces, visten los fríos, resaltan los brillos, apuntalan volúmenes, revelan deseos, subrayan cadencias. Son retales. Los restos inservibles de las telas que visten lo cotidiano. Y los ha ido cosiendo para hacer un juego de memoria. Son pequeñas piezas muy parecidas unas a otras, dadas la vuelta, boca abajo. Así, poco a poco, cada jugador tiene la oportunidad de voltear dos de manera que encuentre los dos gemelos, los que pertenecen al mismo tejido. En este juego viene incluido el mosaico de la vida entrelazada. Las cortinas del vecino, el vestido de la boda, el bubu del bautizo. Esencias del cada día en esta África que se esconde o que se muestra.

A. no ha podido esconder sus verdades detrás de ningún velo. A veces sus pies purulentos rezumaban gotas oscuras entre las aberturas de sus dedos agigantados. El largo, así lo llaman en el barrio. Su estatura excesiva y su camino lento y dolido delatan su presencia. No puede esconder su aliento alcohólico. Sentado en la piedra de la esquina, frente a la mezquita, no puede esconder la urgencia del que todo lo espera, porque todo se quiebra. Tampoco ha podido ocultar la dureza con la que se gana la vida y que tiene que ver con sus pies deformes por la enfermedad. Durante años ha vaciado fosas sépticas, rodeado de la mierda de otros, trabajando. La gente hace memoria y sufre cada vez que le ve avanzar con su caminar destrozado. Ayer yacía envuelto en los últimos paños que lo arropan antes de zurcirse en uno con la arena del cementerio. El patio de la mezquita demasiado pequeño ha desparramado la plegaria de su muerte en medio de la calle. En esa encrucijada que siempre ha sido la suya, sol y sombra, hemos rezado todos tus dolores. Y contrariamente al resto de las muertes, la tuya parece más bien un alivio. La miseria que no has podido tapar y que a cada paso hacías nuestra era una agresión a todas nuestras inteligencias. Y te has muerto. Y nos queda solo viva la memoria.

Un hombre cualquiera puede ser igual a otro. Una mujer igual a otra. Todos iguales, todas diferentes. En el barrio al que los jóvenes llaman “gueto” los hay que parecen desmesuradamente desiguales. Los ojos crispados, el gesto contraído. Mi amigo Jean lo explica bien diciendo que hay gente que tiene apuntalada la urgencia, la dependencia y la miseria en la cabeza. Solo piensa en cómo resolver su problema que son millares y sólo puede pensar en eso. Y esta única idea dolorosa que son muchas se va enroscando como una corona de espinas que no te deja ver más allá. Es el barrio que entra a su único cuarto por la ventana, el barrio que rellenó una casa abandonada con basuras, el barrio que después de más de dos meses sin lluvia achica aguas cada día para seguir viviendo en medio del agua.

Y así, un buen día, por un sí o por un no, los hombres y las mujeres desiguales estallan en una agresividad animal que destruye. Patadas en la cara, cuchillos en las cabezas, insultos, amenazas de muerte, puertas reventadas a pedazos.

No hay casi telas que cubran el ruido de los gritos, no hay velos que tapen lo que todos saben. Los cuartos en los que viven las familias numerosas se quedan pequeños, las fosas sépticas desbordantemente llenas, el trabajo escaso, el dinero incierto. En nuestro barrio desigual la violencia, cuando llega, nos deshumaniza a todos de la misma manera. En la violencia todos somos culpables. La madre llora la injusticia creada por sus propios hijos y viene a disculparse. En sus lágrimas la madre se excusa no de la violencia ocasional, sino de su vida, de toda su vida de miseria. Esta madre peregrinará de un lado a otro del barrio tejiendo lazos invisibles con su pena a cuestas. El hospital donde reposa el joven agredido, la casa en la que viven la madre, la esposa, el padre, los hijos… El barrio despertará sus alertas, recordará la humanidad desbordante de la que vienen, la que peligra. La madre, el comisario, los amigos del joven, las vecinas… cada uno vistiendo sus trajes diferentes pero construyendo una misma madeja. La madeja silenciosa de saludos, brazos levantados, chistes, la risa que se desata, la vida en el barrio. El perdón.

Sorteamos como podemos los charcos que bordan las calles. Las gentes saludan, los niños. Me preguntan por la familia, por Kike, el arquitecto madrileño que se fue de vuelta a su tierra, por Alassane. “Jaime, ¿es cierto que se ha muerto?”.
Rocío ha terminado el memory para Kike. Lo ha hecho con sus manos. Lo ha hecho para que no se olvide de los velos y los desvelos, los acentos y las gentes, los saludos y los gritos, las arenas y los lodos de los que están hechas las gentes en este barrio que es Pikine, y Dakar, y África.

Pero Kike se ha ido y se ha olvidado el juego encima de la mesa de nuestra casa. Y sin embargo yo sé que lleva cosido en la memoria los agujeros sangrantes del dolor de Alassane. Como nosotros lleva zurcidos en los rincones de su inteligencia joven los desvelos de las gentes pequeñas. La titánica lucha de este hombre que día tras día vuelve a su casa inundada con una bolsa de plástico en la mano. Esta mujer con un cubo en la cabeza. Esta humanidad que es capaz de rellenar, a golpe de esfuerzo, todo un patio inundado, bolsa tras bolsa, cubo tras cubo. Los vacíos y las ideas purulentas.

El sol y el viento no logran doblegar la dignidad con la que camina la gente. Los tules, los bordados, los brillos, las sedas, las pieles negras. A diario la vida se viste de nuevo. Tapando desnudeces, susurrando volúmenes, palpando flaquezas, bordeando cinturas, mostrando carnes. Es la vida en nuestro barrio, Pikine, Dakar, África.

Es la fragilidad de los que están de paso. Es la riqueza punzante en la memoria de los que se van quedando. Y nos acordamos de Alassane, el largo. Y su caminar cansado y lento nos precede hacia donde se va marchando. Ese mañana en el que el dolor excesivo, el de toda una vida, no viene para quedarse y destruir, sino para humanizarnos.

Feliz Navidad, feliz año.
Paz y bien; y memoria de ello.

Jaime Solo

lunes, 29 de noviembre de 2010

Esterilizaciones forzadas en el Perú

Una de las más graves denuncias que aún recaen en contra del ex presidente Alberto Fujimori son las 300.000 esterilizaciones forzadas que se ejecutaron durante su gobierno a las mujeres del Perú.

Uno de los juicios utilizados para intervenir a las mujeres fue el nivel de pobreza y el desconocimiento de sus derechos para que posteriormente no denuncien el abuso.

En la sierra peruana, los casos fueron aún más graves. Las mujeres quechuahablantes, en edad fértil y de zonas alejadas, fueron prácticamente secuestradas por las fuerzas públicas y luego se les esterilizó sin su consentimiento; después las abandonaron a su suerte y muchas de ellas murieron a causa de las secuelas. El programa de planificación familiar del fujimorismo también intervino a 16.000 varones con una vasectomía.

Aunque el Estado, mediante una resolución ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, reconoció la práctica de esterilizaciones forzadas, indemnizó económicamente a la familia de Mamérita Mestanza (muerta a causa de una esterilización forzada) y se comprometió también a realizar una exhaustiva investigación de los hechos, lo cierto es que hasta la fecha no existe un plan de reparaciones administrativas ni económicas para las afectadas.

También hay que pensar en otras consecuencias. En las comunidades campesinas del Perú, tener 4 ó 5 hijos es preparar el futuro; son ellos quienes trabajarán la tierra y buscarán después el pan de cada día. Por ende, una mujer que no puede tener hijos tendrá que separarse de su esposo. Las consecuencias para estas comunidades han sido catastróficas.

En qué cabeza cabe esterilizar a una persona sin su consentimiento!! Hacer esto es herir a una persona en lo más profundo de su ser. Las secuelas permanecerán como una llaga durante toda su vida.

A pesar de toda esta situación, para la sociedad peruana en su conjunto, este tema casi no tiene importancia. Seguro porque quienes fueron afectados son los más pobres. Es una pena que cuando se trata de familias muy pobres, no se tome ningún interés.

La primera semana de diciembre las mujeres afectadas volverán a denunciar, ante el Ministerio Público, los hechos ocurridos en los años 1995 y 2000. Una vez más, el gobierno tiene la oportunidad de demostrar que puede actuar a favor de la aplicación de los derechos de los más pobres, de los derechos de todos.


Guillermo Díaz Linares
Cusco – Perú, noviembre 2010

*Foto: http://esquinamontevideo.blogspot.com/2010/10/peru-otra-vez-esterilizadas-forzadas.html

martes, 16 de noviembre de 2010

Por tus papeles

Buenos días

Uno de los problemas más angustiosos de los migrantes que llegan a España es la documentación. Las leyes se han endurecido y la posibilidad de lograr una visa de entrada en su territorio es cada vez más difícil. Una vez llegados a España, la situación no cambia.

"Aquí un dibujo que refleja todo lo que uno hace para obtener papeles y que casi siempre es denegado"
Luciano Olazabal
Madrid-España


lunes, 8 de noviembre de 2010

El cambio de la Rosa de la Paz.

El 4 de noviembre se presentó en Guatemala el informe sobre Desarrollo Humano 2010 “La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano”. En dicho documento se reitera que nuestro país es de los más desiguales de América Latina y del mundo. Nada nuevo para nosotros, porque conocemos la estructura social clasista, excluyente y racista que se construyó desde los orígenes de la colonia española y que se consolidó a partir de 1821 cuando se declaró la independencia.

Los números que presenta este informe son apabullantes y nuestra situación podría ser peor si no existieran esfuerzos de personas individuales, de instituciones y del gobierno, con todos sus proyectos y programas, incluidos los cuestionados “programas de cohesión social” cuyos resultados positivos se comienzan a analizar en países como Brasil y Chile. Unido a esos números que nos demuestran los bajos índices de desarrollo humano que tenemos, ahora hemos entrado en una espiral de violencia que nos ha puesto de rodillas a todos los sectores sociales.

A pesar del panorama pesimista con el que inicio este texto, hay gestos que nos reconcilian con nuestros valores y con la convicción de que las cosas pueden cambiar si todos nos lo proponemos. Hoy quiero comentar sobre un acto significativo que se realizó con ocasión del Día Internacional del Rechazo a la Miseria: El Cambio la Rosa de la Paz en el Palacio Nacional de la Cultura el 17 de octubre de este año.

Este acto se instituyó (en un lugar en el que el imaginario colectivo considera el centro del poder político del país) para recordar la paz firme y duradera que puso fin a un conflicto armado de treinta y seis años (29 de diciembre de 1996) y para reconocer a quienes con su vida y su ejemplo ayudan a mantenerla. Generalmente artistas y personas destacadas en cualquier área son invitadas a realizar el mencionado cambio.

Sin embargo, desde hace cinco años el Comité Organizador del 17 de Octubre en Guatemala, ha logrado que un representante de las familias en extrema pobreza realice el Cambio de la Rosa de la Paz cada 17 de Octubre. Este acto reafirma que las personas que viven en precariedad y que luchan cada día por salir adelante, también construyen la paz. En este sentido se considera un acto de justicia permitir que familias excluidas ingresen al Palacio Nacional de la Cultura para participar de dicho acto en el que también dan testimonios de vida y de esperanza. Les acompañan en este día, autoridades de gobierno y otras instituciones.

Este acto es más simbólico que efectivo, pero es una manera de que nosotros los privilegiados, en un país donde el 22% de su población vive en extrema pobreza, tomemos conciencia de que estas personas están ahí, que tienen algo importante que decir y que no debemos seguir ignorando.

¡Hay actos que son sencillos pero que también son importantes!


Max Araujo - Guatemala